Todo está listo ya en Mallorca para la celebración de la 44ª edición de la Copa del Rey Mapfre, que tendrá lugar del 1 al 8 de agosto en la bahía de Palma. Uno de los grandes protagonistas del evento será sin duda Felipe VI, quien afronta un cambio de era en su trayectoria deportiva. Tras veinte años a los mandos del Aifos, el monarca se pondrá al timón del Hispania, un monocasco de última generación que la Armada Española adquirió el pasado mes de marzo.
Construido en 2008, a lo largo de su carrera ha competido bajo los nombres Quantum Racing primero y Vesper después dentro del equipo estadounidense David Team, con sede en Newport Beach (California).
Adaptado a la clase GL52, dio el salto al circuito mediterráneo en 2025 y, bajo el nombre de Vesper, se proclamó vencedor absoluto de la propia Copa del Rey Mapfre. Aquel mismo año, el Aifos —con Felipe VI al timón— tuvo que conformarse con la sexta plaza, lastrado por la fatiga técnica de un barco con más de dos décadas de competición.

El velero pertenece a la exigente categoría TP52, una de las más competitivas del panorama internacional. Entre sus principales características destacan una eslora de 15,43 metros, una manga de 4,43 metros y un calado de 3,80 metros. Cuenta con un plano vélico de 445 metros cuadrados y un casco fabricado en fibra de carbono, y su coste de adquisición rondó el millón de euros.
El casco combina tonos azules y grises que se mimetizan con el mar, con el escudo marítimo y los colores de la bandera española. El interior, con los asientos de control en blanco, luce el nombre de su propietario (la Comisión Naval de Regatas de la Armada) junto a los escudos correspondientes.
La operación se formalizó a través de una licitación pública adjudicada a la empresa catalana David Mas Yacht Equipment S.L., con sede en El Masnou (Barcelona). Tras su incorporación a la Armada, el barco fue rebautizado como Hispania, un nombre cargado de simbolismo histórico y náutico, que además rinde homenaje a una embarcación que en su día impulsó el almirante Marcial Sánchez-Barcáiztegui, figura estrechamente vinculada tanto al rey emérito Juan Carlos I como al propio Felipe VI.
El Hispania lleva semanas navegando y su presentación en sociedad ha sido más que prometedora. En su estreno oficial logró una ajustada victoria frente al Vithas-Urbania en el Trofeo Conde de Godó, y este fin de semana ha vuelto a medirse a varios de sus futuros rivales de la Copa del Rey en el Trofeo S.M. La Reina, una prueba más antes del gran objetivo del verano.
El director general del Real Club Náutico de Palma y de la Copa del Rey Mapfre, Manu Fraga, destaca la relevancia de esta incorporación: «La llegada del Hispania es una gran noticia para la 44ª Copa del Rey Mapfre. Ver a un barco de formación de la Armada Española compitiendo en la competitiva Abanca ORC 0 frente a algunos de los mejores TP52 internacionales eleva todavía más el nivel y el prestigio de nuestra regata». Fraga subraya además que el barco llega «con el precedente de haber ganado aquí como Vesper el año pasado», lo que genera «una expectación especial tanto entre los equipos como entre el público».
La intermitente presencia de Felipe VI
Aunque su misión principal será el adiestramiento avanzado de oficiales de la Armada —vinculado a la Escuela Naval Militar de Marín, en Pontevedra—, el Hispania competirá en la exigente categoría Abanca ORC 0, donde se dan cita algunos de los mejores TP52 del circuito internacional. El barco permanecerá atracado en la base naval de Porto Pi, en el hangar rehabilitado que en su día ocupó el desaparecido yate Fortuna.
Felipe VI comenzará a familiarizarse con la nueva embarcación durante los entrenamientos del 1 y 2 de agosto, antes de que arranque la competición oficial el día 3. Su participación se verá interrumpida brevemente el 7 de agosto, cuando viaje a Colombia para la toma de posesión del nuevo presidente, aunque su intención es regresar a Mallorca a tiempo para la entrega de trofeos.

