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La Armada releva la fragata Cristóbal Colón por la Méndez Núñez en la misión en Chipre

Dicho relevo clandestino se llevó a cabo el pasado martes 7 de abril en la base naval de Rota (Cádiz).

Armada, Ministerio de Defensa

Impulsado por la creciente tensión derivada del conflicto en Oriente Próximo en aguas próximas a Chipre, y ante la necesidad de garantizar la continuidad de la misión de escolta del portaaviones francés Charles de Gaulle, el pasado martes 7 de abril se llevó a cabo en la base naval de Rota (Cádiz) el relevo entre dos fragatas de la Armada española: la Cristóbal Colón y la Méndez Núñez. Tras el relevo, la Cristóbal Colón emprendió su regreso definitivo a España, mientras que la Méndez Núñez puso rumbo hacia la zona de operaciones en Chipre.

Pocos días después, la Cristóbal Colón llegó a su base en Ferrol, dando por concluido un despliegue que se había prolongado más de lo previsto inicialmente. En el entorno de la Armada ha llamado la atención la discreta recepción que ha tenido su tripulación, especialmente teniendo en cuenta que la misión se alargó varias semanas y cambió de naturaleza sobre la marcha, lo que supuso un esfuerzo adicional y una elevada exigencia para sus integrantes.

Cambio de planes

Este buque, considerado uno de los más avanzados de la flota española, permaneció fuera de su puerto durante 75 días. Su salida, a finales de enero, estaba orientada a participar en una operación de la OTAN en el norte de Europa. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos internacionales alteró por completo su itinerario, llevándola finalmente al Mediterráneo para integrarse en el grupo de combate liderado por el portaaviones francés.

La situación se agravó tras el impacto de un misil en una instalación militar británica en Chipre, lo que motivó una respuesta coordinada de varios países europeos. España decidió implicarse enviando la fragata, una decisión que generó cierta controversia por el contraste con declaraciones previas del Gobierno en contra de la escalada militar en la región.

La labor de la Cristóbal Colón

Durante su estancia en la zona, la Cristóbal Colón desempeñó tareas de defensa aérea, actuando como protección del portaaviones francés en un entorno de alta tensión. La tripulación tuvo que enfrentarse a repetidas alertas de combate ante posibles amenazas, con detección de lanzamientos de misiles en las inmediaciones e incluso algunos que podrían haber comprometido su seguridad.

Ante diversas críticas por parte de la oposición, el Ministerio de Defensa defendió esta acción como una operación de carácter defensivo y enmarcada en compromisos previos. Aun así, la preocupación por los riesgos asumidos en la zona ha contrastado con la escasa visibilidad institucional dada al regreso de la fragata y su tripulación.