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Así son las nuevas imágenes 3D del acorazado ‘USS Monitor’ de la Guerra Civil estadounidense

Un robot submarino y sonar de última generación han generado el modelo 3D más preciso del histórico acorazado de la Guerra Civil estadounidense hundido en 1862

Un vehículo submarino autónomo equipado con sonar de alta resolución ha permitido crear la reconstrucción 3D más detallada hasta la fecha del histórico acorazado hundido en 1862. Foto: Foto: NOAA / Monitor National Marine Sanctuary

Una expedición científica ha logrado capturar las imágenes submarinas más detalladas jamás obtenidas del pecio del ‘USS Monitor’, uno de los buques más influyentes de la historia naval. Gracias a un robot autónomo equipado con sonar de alta resolución, investigadores han reconstruido digitalmente el estado actual del barco hundido frente a la costa de Carolina del Norte hace más de 160 años.

La reciente expedición científica ha obtenido las imágenes submarinas más nítidas jamás registradas del pecio del USS Monitor, una pieza clave en la evolución de la guerra naval. NOAA / Monitor National Marine Sanctuary

Un icono de la revolución naval

El USS Monitor es considerado uno de los barcos más revolucionarios del siglo XIX. Botado en 1862 para la Armada de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense, el acorazado pasó a la historia tras enfrentarse al buque confederado CSS Virginia en la batalla de Hampton Roads.

Aquel combate fue el primer enfrentamiento entre buques blindados de la historia, marcando el inicio de una nueva era en la arquitectura naval y el fin de la hegemonía de los navíos de madera.

Sin embargo, la carrera del ‘USS Monitor’ fue breve. El buque se hundió durante una fuerte tormenta en diciembre de 1862 frente al cabo Hatteras, en la costa de Carolina del Norte, provocando la muerte de 16 tripulantes.

Construido para la Armada de la Unión en 1862, el USS Monitor entró en la historia tras su enfrentamiento con el acorazado confederado CSS Virginia en la batalla de Hampton Roads. Foto: NOAA / Monitor National Marine Sanctuary

Un robot submarino revela el pecio con un detalle sin precedentes

Más de 160 años después de su hundimiento, una nueva expedición ha permitido observar el pecio con una precisión nunca vista.

El estudio fue realizado por científicos de la National Oceanic and Atmospheric Administration junto a ingenieros de Northrop Grumman, que utilizaron un vehículo submarino autónomo equipado con sonar de apertura sintética micro (µSAS).

El robot descendió a unos 60–70 metros de profundidad y realizó un escaneo del fondo marino mediante ondas acústicas, generando un modelo tridimensional completo del barco y su entorno.

Entre los elementos identificados en las nuevas imágenes destacan: la coraza metálica del casco, restos de los camarotes del capitán, las calderas del sistema de vapor, el pozo del ancla y partes estructurales de la quilla. En la imagen aparece incluso un objeto moderno —un neumático— depositado en el fondo marino cerca del pecio.

Los restos del buque reposan frente al cabo Hatteras, a unos 60-70 metros de profundidad, donde se hundió durante una tormenta en diciembre de 1862. Foto: NOAA / Monitor National Marine Sanctuary

Arqueología submarina sin tocar el pecio

El valor de estas imágenes va mucho más allá de la simple documentación visual.

El pecio del ‘Monitor’ se encuentra en un lugar remoto y con condiciones de mar muy difíciles, lo que hace que pocos buceadores puedan visitarlo directamente. Por ello, los modelos 3D permiten a los investigadores analizar su estado sin perturbar el sitio arqueológico.

Los nuevos mapas de alta resolución ayudarán a: monitorizar el deterioro del pecio, estudiar su estructura original, reconstruir digitalmente su historia y a acercar el patrimonio marítimo al público

Las imágenes y reconstrucciones también permitirán desarrollar animaciones y experiencias virtuales que recrean cómo se hundió el buque durante la tormenta de 1862.

Un santuario marino para uno de los pecios más famosos

El lugar donde descansa el ‘Monitor’ fue descubierto en 1973 y poco después se convirtió en el primer santuario marino nacional de Estados Unidos, gestionado para proteger este patrimonio histórico sumergido.

Aunque algunas piezas clave del barco —como su famosa torreta giratoria y sus cañones— fueron recuperadas en 2002 y se conservan en un museo en Virginia, gran parte de la estructura continúa en el fondo del Atlántico.

Gracias a tecnologías de exploración cada vez más avanzadas, el legendario acorazado sigue revelando nuevos secretos más de siglo y medio después de su naufragio.