El Aga Khan es uno de los grandes iconos en la historia reciente de la navegación de lujo. Karim Al-Hussaini, que era el nombre que figuraba en el pasaporte de este multimillonario y filántropo, falleció hace exactamente un año, el 4 de febrero de 2025, dejando entre sus múltiples legados una legendaria pasión por los barcos.
De hecho, en 1967 fundó el Yacht Club Costa Smeralda, probablemente el club náutico más exclusivo del mundo, como joya de la corona del destino exclusivo para el turismo de élite que lideró en la costa norte de Cerdeña.
Desde sus inicios, el club de Porto Cervo asumió la organización de grandes regatas internacionales, y en 1980 nacieron dos mundiales emblemáticos: el de Maxis y el de Swan. Además, estuvo muy vinculado a la Copa América: en 1981, el YCCS presentó el primer desafío italiano para lograr la Jarra de las Cien Guineas, y en 1987 fue el Challenger of Record del Royal Perth Yacht Club australiano.
Además, el Aga Khan fue armador de yates emblemáticos. En 1992, el ‘Destriero’, un espectacular barco a motor de 67 metros de eslora, cruzó el Atlántico ida y vuelta en 58 horas, a una velocidad media de casi 100 km/h. Construido por Fincantieri en La Spezia, estaba propulsado por tres turbinas de gas que generaban más de 45.000 caballos de potencia y logró completar la travesía completa repostando una vez en Nueva York. Como dato curioso, la travesía la comenzó desde la localidad gaditana de Tarifa, cruzó hasta Nueva York y llegó de vuelta hasta las islas Sorlingas, en Gran Bretaña.
Otro barco espectacular del que fue armador el Aga Khan es el ‘Alamshar’, un proyecto muy ambicioso de 50 metros de eslora cuya velocidad punta superaba los 65 nudos. En este caso, los caballos de potencia superaron los 50.000, además de presentar un sistema de propulsión basado en el gas enormemente innovador. Para optimizar su instalación tuvo que recurrir a la industria aeroespacial, dadas las altísimas temperaturas a las que llegaba.
«El ‘Destriero’ cruzó el océano Atlántico en 58 horas en 1992»
El briefing del Aga Khan para sus constructores era siempre el mismo: no quería sacrificar la comodidad a bordo, pero necesitaba que sus barcos fueran los más veloces del planeta. Este criterio también sirvió para dos barcos gemelos que tuvo anteriormente, el ‘Zarkava’ y el ‘Valyra’.
Íntimo amigo del rey Juan Carlos I, con el que compartió pupitre en Suiza, ambos compartían unas pasiones muy similares, entre las que el mar y los barcos ocupaban un lugar prioritario.
Este texto forma parte del número 4 de Nautik Magazine, que puedes encontrar en quioscos o en nuestra tienda
