Este mes de febrero ha supuesto un auténtico impulso para el mercado náutico de lujo. Primero fue Moonrise, el superyate del cofundador de WhatsApp, Jan Koum, que salió a la venta por 325 millones de euros. Y, casi al cierre del mes, una embarcación situada entre el 5% de los mejores yates a motor del mundo busca nuevo propietario: el Regina D’Italia, una pieza única que combina diseño, ingeniería y sello italiano.
Propiedad de Stefano Gabbana, cofundador de Dolce & Gabbana, este yate de acero y aluminio ha vuelto al mercado actualmente por 54 millones de euros. Construido por el astillero italiano Codecasa y entregado en 2019, cuenta con 65 metros de eslora, un sólido casco de acero y superestructura de aluminio que le otorgan una presencia imponente en el mar, además de un diseño exterior que refleja el carácter sofisticado y profundamente italiano de su propietario.
El interior fue concebido por el estudio milanés m2atelier en estrecha colaboración con Gabbana. El resultado es un universo estético marcado por la meticulosidad, la maestría técnica y la opulencia romántica que caracteriza a la firma. Puede alojar hasta doce invitados en seis camarotes, además de una tripulación que eleva la capacidad total a dieciséis personas, garantizando una experiencia exclusiva y personalizada.
El concepto creativo gira en torno al inframundo, reinterpretado desde una óptica elegante, dramática y teatral. Un degradado cromático acompaña el recorrido por las cubiertas, partiendo de azules luminosos hasta tonos más profundos e intensos. En los interiores destacan materiales excepcionales como mármol brasileño reservado para alta joyería, paneles de teca añeja pulida, tejidos con relieve de cocodrilo y techos con espejos, elegidos tanto por su valor estético como por su singularidad.
La suite del propietario, fruto de la unión de dos camarotes, se erige como la pieza central del yate. Dispone de ventanales de suelo a techo, dos baños independientes revestidos en mármol y amplios vestidores forrados en seda, astracán y terciopelo. Cada cabina de invitados, por su parte, desarrolla una narrativa propia, incorporando guiños a la cultura italiana y a la herencia siciliana incluso en detalles tan precisos como la grifería.
En el apartado técnico, el Regina D’Italia está impulsado por dos motores diésel de Caterpillar Inc., que le permiten alcanzar una velocidad máxima cercana a los 18 nudos y una autonomía de entre 4.300 y 5.000 millas náuticas, según el régimen de navegación.
Entre sus espacios más atractivos destacan la piscina exterior rodeada de tumbonas de teca -que por la noche se transforma en un sofisticado salón al aire libre-, el club de playa extensible con acceso directo al mar y un gimnasio en la cubierta superior con techo abovedado.
Para quienes prefieran disfrutarlo sin adquirirlo, también está disponible en alquiler desde 480.000 euros por semana, dependiendo de la temporada.
