¿Qué es un capitán sin su barco? A punto lo va a descubrir Jan Koum, cofundador de WhatsApp junto a Brian Acton, quien ha decidido desprenderse de una de sus posesiones más exclusivas, el superyate Moonrise. Esta imponente embarcación de casi 100 metros de eslora -la barrera simbólica que distingue a los grandes superyates del mundo- ha salido al mercado por 325 millones de euros, gestionada por la firma especializada Burgess. Las turbulencias llegan al mercado del hiperlujo marítimo, donde pocas piezas alcanzan semejante nivel de sofisticación técnica y precio.
Nacido en Kiev en 1976, Koum forjó su fortuna en Silicon Valley hasta protagonizar, en 2014, una de las grandes operaciones tecnológicas de la década: la venta de WhatsApp a Facebook por 22.000 millones de dólares. Desde entonces, su estilo de vida se ha alineado con el de otros magnates tecnológicos, invirtiendo en propiedades, automóviles de alta gama y, por supuesto, en un megayate a la altura de su patrimonio. Moonrise, entregado en 2020, se convirtió rápidamente en uno de los barcos privados más llamativos del circuito internacional. Y con razón.
Un titán del lujo sobre el agua
Construido por el prestigioso astillero holandés Feadship, el yate fue diseñado exteriormente por Studio De Voogt y cuenta con interiores firmados por el reconocido diseñador francés Rémi Tessier, referente del llamado “lujo silencioso”. Su casco gris y su estilizada superestructura blanca le otorgan una silueta inconfundible, mientras que su manga de 15,5 metros proporciona un volumen interior extraordinario. Puede alojar a 16 invitados en ocho camarotes dobles -incluida una suite principal de grandes dimensiones- atendidos por una tripulación de 32 personas, lo que garantiza un servicio personalizado en todo momento.
El equipamiento del Moonrise refleja el máximo nivel de confort y privacidad. Dispone de un amplio club de playa conectado con zonas de bienestar, piscina en cubierta, enormes salones acristalados con distintos ambientes para comidas y reuniones, y un helipuerto certificado que permite traslados directos sin escalas intermedias en puerto. Impulsado por dos motores MTU, alcanza cerca de 20 nudos de velocidad y ha sido diseñado con sistemas avanzados de aislamiento que reducen al mínimo el ruido y las vibraciones, ofreciendo una navegación prácticamente imperceptible para quienes se encuentran a bordo.

Una nueva luna para Koum
Volviendo a la cuestión de ‘¿qué es un capitán sin su barco?’, Jan Koum no la va a responder, por el simple hecho de que no va a conocer ese sentimiento. El multimillonario ha puesto a la venta su preciado yate como parte de una evolución natural, no como un punto final. Koum ya ha encargado un nuevo Moonrise, una versión aún más ambiciosa de 101 metros de eslora, nuevamente construida por Feadship, según informa ABC. Por lo que la venta del primer ejemplar serviría como impulso financiero para poder llevar a cabo dicho ambicioso proyecto naval.
El proyecto mantiene la filosofía estética del original -líneas limpias, proa vertical y combinación de tonos grises y blancos-, pero incorpora mejoras sustanciales tanto en tecnología como en diseño.
Entre las principales novedades destaca la eliminación de las tradicionales cúpulas visibles que alojaban antenas, sustituidas por sistemas satelitales Starlink perfectamente integrados en la superestructura. Esta solución no solo mejora la conectividad y la capacidad de transmisión de datos, sino que preserva la pureza visual del conjunto. Además, la cubierta superior será más amplia e incluirá gimnasio, sala de masajes y peluquería, junto a una cubierta privada para el propietario y un cine en la zona del puente.
En el plano técnico, el nuevo Moonrise refuerza aún más su apuesta por la navegación silenciosa gracias a innovaciones en el diseño de hélices, apéndices y sistemas de anclaje con montaje resiliente. El objetivo es minimizar tanto el ruido subacuático como el interior, consolidando al yate como una referencia en ingeniería naval avanzada.
Más que un simple símbolo de estatus, el proyecto representa la visión de Jan Koum: una combinación de tecnología punta, privacidad extrema y lujo discreto en alta mar, que siempre puede ser mejor.
