En los últimos años ha surgido una idea sorprendente en el debate sobre la contaminación marina: ¿podría la retirada indiscriminada de plástico del océano hacer más daño que bien? La propuesta viene de un grupo de investigadores, entre ellos la bióloga marina Rebecca Helm, quienes alertan que ciertos métodos a gran escala de limpieza pueden destruir ecosistemas poco estudiados que se han formado alrededor de los cúmulos de plástico en la superficie marina, conocidos como neuston.
La controversia no cuestiona que el plástico oceánico sea un problema grave—eso está ampliamente documentado—sino que algunas tecnologías de eliminación podrían arrastrar a numerosas criaturas marinas minúsculas y esenciales para la cadena trófica.

La investigación científica detrás del debate sobre limpieza de plásticos
El debate se originó, en parte, a partir de observaciones y estudios en zonas como la Gran Mancha de Basura del Pacífico, donde científicos notaron concentraciones tanto de plásticos como de organismos flotantes únicos. Ese conjunto de vida superficial, denominado neuston, incluye especies como caracoles, medusas, crustáceos y otros animales diminutos que habitan permanentemente en la interfaz agua–aire.
En un artículo y estudios relacionados, Helm y otros investigadores señalan que estos organismos no están simplemente “apareciendo” en el plástico, sino que ciertas condiciones oceanográficas hacen que tanto el plástico como el neuston se agrupen en los mismos parches flotantes. Cuando gigantescos sistemas mecánicos—como redes o dispositivos de barrera—recogen plástico, esos sistemas capturan inadvertidamente vida marina vital.
Este hallazgo llevó a la advertencia central: la eliminación masiva de plástico sin comprender los efectos colaterales podría destruir comunidades biológicas que apenas empezamos a conocer, y que cumplen funciones aún poco entendidas en el equilibrio del océano.
¿Qué son y por qué importan los ecosistemas de superficie?
El neuston no es un concepto nuevo, pero sí algo que hasta hace poco había sido poco estudiado. Este conjunto de organismos que habita el air-sea interface—la delgada frontera entre el agua y la atmósfera—tiene conexiones directas con otras partes del ecosistema marino, incluyendo el bentos y especies pelágicas que dependen de estos microhábitats como puntos de alimentación o de ciclo de vida.
Este ecosistema de superficie enfrenta amenazas que van desde la contaminación plástica hasta los efectos del cambio climático. A pesar de su importancia ecológica, su distribución y abundancia aún son poco conocidas, lo que dificulta la evaluación de impactos humanos directos.

¿Cómo eran los océanos antes del plástico? Impactos ambientales conocidos
Antes de la llegada masiva de plásticos a los océanos en la segunda mitad del siglo XX, los ecosistemas marinos estaban dominados por ciclos naturales y organismos adaptados al entorno sin materiales sintéticos persistentes. La abundancia de residuos manufacturados ha introducido una serie de problemas documentados por múltiples investigaciones:
– El plástico tarda siglos en degradarse y puede fragmentarse en microplásticos que penetran en la cadena alimentaria marina.
– Se estima que millones de toneladas de plástico ingresan al océano cada año, acumulándose incluso en aguas remotas.
– La fauna marina —desde aves y tortugas hasta peces y mamíferos— se ve afectada por ingestión o enredo con plásticos grandes y pequeños.
– Los microplásticos han sido hallados en numerosas especies y están asociados con enfermedades y mortalidad en organismos marinos.
Sin embargo, los nuevos estudios destacan que el impacto ecológico del plástico va más allá de los efectos negativos directos, ya que ha dado lugar a nichos ecológicos insospechados donde ciertas especies han comenzado a prosperar en estrecha asociación con los desechos flotantes.
Invitación a la reflexión: ¿cómo debería ser la limpieza del océano?
Aunque nadie defiende el plástico como algo positivo en los océanos, los científicos que alertan sobre este debate plantean una cuestión más profunda: ¿qué ecosistemas podríamos perder en el intento de limpiar el mar?
Algunas de las propuestas de limpieza más ambiciosas utilizan grandes dispositivos, robots o redes que filtran la superficie oceánica para capturar residuos. Sin embargo, estos mismos sistemas pueden atrapar organismos delicados y comunidades neustónicas, que sirven como base alimentaria para especies mayores y como parte de procesos biológicos aún poco conocidos.
Desde esta perspectiva, los investigadores no piden abandonar la lucha contra la contaminación por plástico, sino repensar la estrategia global y tener en cuenta la complejidad ecológica del océano. Señalan que la prevención —detener el flujo de plástico hacia el mar en origen— debe seguir siendo la prioridad principal, mientras que las campañas de limpieza se diseñan con criterios basados en evidencia científica y regulaciones que minimicen daños colaterales.
Este enfoque sugiere equilibrar acciones de limpieza con conservación, investigación ecológica y políticas que reduzcan la producción y entrada de plásticos en los océanos a nivel global.
