Desde enero de 2026 está en vigor el Tratado de Alta Mar, un acuerdo histórico impulsado por Naciones Unidas que establece por primera vez un marco legal internacional para proteger los océanos más allá de las aguas nacionales. El tratado supone un hito para la conservación marina, la navegación sostenible y el futuro de los mares que cubren casi dos tercios del planeta.
¿Qué es el Tratado de Alta Mar y por qué es tan importante?
El Tratado de Alta Mar, conocido oficialmente como el Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales, es el primer instrumento jurídico internacional legalmente vinculante destinado a proteger la biodiversidad en aguas internacionales.
Hasta ahora, estas zonas —situadas más allá de las 200 millas náuticas de los Estados— carecían de una regulación efectiva, lo que facilitaba la sobreexplotación pesquera, la contaminación y la degradación de los ecosistemas marinos.
Protección de los océanos: nuevas áreas marinas protegidas en alta mar
Uno de los pilares clave del Tratado de Alta Mar es la posibilidad de crear áreas marinas protegidas en alta mar, algo inédito hasta la fecha. Estas zonas permitirán limitar actividades humanas en espacios oceánicos de alto valor ecológico.
El objetivo global es ambicioso: contribuir al compromiso internacional 30×30, que busca proteger al menos el 30 % de los océanos del planeta antes de 2030, reforzando la resiliencia marina frente al cambio climático.

Impacto del tratado en la navegación, los barcos y la actividad marítima
El tratado también tendrá implicaciones directas para el sector marítimo y náutico. Las nuevas normas exigirán evaluaciones de impacto ambiental para actividades que puedan afectar a la biodiversidad marina, incluyendo determinadas operaciones navales, científicas y comerciales.
Para la industria náutica y los operadores de barcos, el acuerdo abre la puerta a una navegación más sostenible, alineada con estándares ambientales internacionales y con una mayor cooperación entre países.
Ciencia, cooperación internacional y gobernanza oceánica
Otro aspecto fundamental del Tratado de Alta Mar es el refuerzo de la cooperación científica y el intercambio de conocimientos marinos. El acuerdo promueve el acceso equitativo a los recursos genéticos marinos y una gobernanza oceánica más justa, especialmente para países en desarrollo.
Este nuevo marco legal sienta las bases para una gestión global de los océanos, considerada por expertos como uno de los mayores avances en política ambiental de las últimas décadas.
Un paso decisivo para el futuro de los mares
La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar marca un punto de inflexión en la relación entre la humanidad y los océanos. En un contexto de crisis climática, pérdida de biodiversidad y presión sobre los recursos marinos, el acuerdo representa una oportunidad histórica para proteger los mares, garantizar su uso sostenible y preservar su riqueza para las próximas generaciones.
