La moda pierde a uno de sus titanes. Valentino Garavani, el diseñador italiano conocido universalmente solo por su nombre de pila y por su icónico rojo, ha fallecido este lunes en su residencia de Roma a los 93 años, “rodeado de sus seres queridos”, según ha confirmado esta misma tarde la fundación que lleva su nombre. Figura capital de la alta costura junto a Giorgio Armani –desaparecido el año pasado–, Valentino fue uno de los grandes arquitectos del imaginario estético italiano contemporáneo.
Más allá de las pasarelas, los ateliers y las alfombras rojas, su legado también navegó por el Mediterráneo. Desde hace más de una década, el verano de Valentino se vivía sobre el TM Blue, el superyate que compartía con su inseparable socio y amigo Giancarlo Giammetti. Cada verano, este navío de 47 metros se transformaba en un escenario flotante y móvil donde confluían algunas de las figuras más relevantes del Olimpo cultural y social internacional.
No es un yate cualquiera, sino un ritual que se repetía cada año. Un “quién es quién” itinerante en el que se mezclaban bailarinas, galeristas, socialités y estrellas de Hollywood, renovándose temporada tras temporada. En 2025, por ejemplo, el TM Blue surcó la costa Amalfitana con invitadas habituales como Naty Abascal, presencia recurrente y siempre impecable en estas travesías. Otros veranos ha recalado en las islas griegas –con parada en Hydra para compras y paseos–, confirmando su condición de epicentro del glamour mediterráneo.
Construido en 1988 por los prestigiosos astilleros Picchiotti y diseñado por el alemán Gerhard Gilgenast, el TM Blue es una pieza de culto en sí misma. Sus cinco camarotes pueden alojar hasta diez invitados, atendidos por una tripulación de nueve personas. Los interiores, firmados por Peter Marino, combinan lujo y modernidad con piezas de arte originales: en su salón principal cuelgan obras de Andy Warhol, subrayando el diálogo entre moda, diseño y arte contemporáneo que definió la vida de Valentino.
Técnicamente, el yate responde a los estándares de la gran náutica clásica: equipado con potentes motores Caterpillar, alcanza una velocidad máxima de 17 nudos y navega cómodamente a 12, con un rango de más de 3.000 millas náuticas, lo que le permite largos cruceros sin comprometer prestaciones ni confort. Su valor estimado ronda los 15 millones de dólares, con unos costes operativos anuales aproximados de 2 millones.
El nombre del barco también encierra una historia íntima. TM Blue rinde homenaje a Teresa y Mauro, los padres de Valentino, cuyas iniciales bautizan la embarcación. Con la desaparición de Valentino, el mundo de la moda pierde a un creador irrepetible. En las aguas del Mediterráneo queda la estela de un verano que siempre fue más que verano: el del TM Blue, cuyo destino ahora podría ser su venta.
