En las primeras horas del 3 de enero, una operación de fuerzas especiales estadounidenses detuvo a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en lo que el expresidente Donald Trump denominó «Operación Resolución Absoluta». La acción, de legitimidad discutida desde la perspectiva del derecho internacional, supuso en la práctica el colapso definitivo del régimen de Maduro en Venezuela, tras años de presión y tentativas fallidas por parte de Estados Unidos.
Entre los cargos formulados contra Maduro figura el de narcotráfico internacional. Desde un punto de vista político, la operación no resultó inesperada: en las semanas previas, Trump había ordenado varios bombardeos contra presuntas embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas.
La noche del 3 de enero, alrededor de las 23:00 horas locales en Caracas, varios buques de guerra estadounidenses avanzaban por el mar Caribe frente a la costa venezolana, mientras helicópteros volaban a baja altura, a menos de 30 metros del suelo y atacaban la residencia secreta de Maduro. El complejo estaba protegido por unos treinta agentes de seguridad, todos de nacionalidad cubana, que murieron durante el asedio.
El resto de esta historia ya lo conocemos en parte, y en parte lo estamos viviendo en tiempo real con las ruedas de prensa y un clima político internacional que suscita preocupación. Lo que ya ha pasado a la historia es la foto de Maduro, con un antifaz, auriculares insonorizados, un chándal Nike (Nike Tech fleece) y una botella de agua en las manos, todo ello a bordo del USS IWO Jima.

Truth Social vía Getty Images
USS Iwo Jima: dentro del buque de asalto que marcó un hito en la detención de Maduro
Cuando las fotografías del expresidente venezolano Nicolás Maduro a bordo del USS Iwo Jima empezaron a circular internacionalmente, muchos observadores se preguntaron qué tipo de plataforma naval había servido no solo como apoyo logístico sino como escenario físico del traslado. Más allá de su presencia en la operación, el Iwo Jima es uno de los buques más versátiles y técnicamente complejos de la Armada de los Estados Unidos, con capacidades que combinan aviación embarcada, transporte de tropas y proyección de fuerza desde el mar.
El Iwo Jima (LHD‑7) pertenece a la clase Wasp, una serie de buques de asalto anfibio diseñados para funciones multilaterales: pueden actuar como base de operaciones aérea flotante, núcleo de desembarco de infantería o plataforma de apoyo en misiones humanitarias y de evacuación. Estos buques no son portaaviones tradicionales, pero su gran cubierta de vuelo y sus hangares permiten operar una amplia gama de aeronaves, desde helicópteros de transporte pesado hasta aviones de despegue vertical o corto.

Con 257 metros de eslora y un desplazamiento que ronda las 40.500 toneladas a plena carga, el USS Iwo Jima tiene dimensiones comparables a las de un portaaviones ligero, aunque su propósito y diseño estructural están orientados a la flexibilidad operativa, más que a la supremacía aérea pura.
El USS Iwo Jima opera con una tripulación compuesta por miles de personas, diseñada para maximizar su capacidad operativa. De manera estándar, cuenta con aproximadamente 1.000 marinos de la Marina de Estados Unidos, a los que se suman cerca de 1.900 infantes de marina (Marines) cuando el buque alcanza su máxima capacidad de despliegue. Esta combinación permite que el Iwo Jima zarpe como una fuerza de combate completamente lista, preparada para cumplir desde operaciones anfibias hasta misiones de control de crisis y despliegues regionales.
En el ámbito aéreo, el buque puede operar más de 30 aeronaves, incluyendo helicópteros de asalto pesado, tiltrotors MV‑22 Osprey y aviones de despegue vertical como el AV‑8B Harrier, con capacidad de adaptarse incluso al F‑35B en configuraciones modernas. Esta versatilidad aérea convierte al Iwo Jima en un centro de proyección de fuerza, capaz de trasladar rápidamente tropas y apoyar operaciones complejas desde el mar.
En términos de defensa, aunque no es un portaaviones, el Iwo Jima está equipado con sistemas antiaéreos avanzados, como los misiles RAM y Sea Sparrow, complementados con sistemas de defensa de punto tipo Phalanx CIWS y artillería ligera para autoprotección frente a amenazas cercanas. Esta combinación le permite operar con relativa seguridad incluso en escenarios hostiles.
Su propulsión se basa en dos calderas y turbinas de vapor, que le proporcionan una velocidad máxima cercana a los 23 nudos. Esto es suficiente para integrarse eficientemente en grupos de tareas navales y para realizar operaciones transoceánicas con rapidez, manteniendo la capacidad de maniobra estratégica que requiere una fuerza anfibia moderna.
El coste de construcción de un buque de asalto anfibio de esta clase es elevado: históricamente, el USS Iwo Jima tuvo un coste aproximado de 761 millones de dólares a principios de los años 2000, sin incluir los gastos de mantenimiento, actualizaciones y operación a lo largo de su vida útil, que elevan significativamente la inversión total en este tipo de plataformas estratégicas.
