El paso de la borrasca Francis por el sur de la Península Ibérica ha vuelto a poner a prueba uno de los corredores marítimos más transitados de Europa. Las navieras que operan desde el puerto de Tarifa hacia Tánger han comenzado este viernes 2 de enero a cancelar varias salidas ante el deterioro de las condiciones marítimas en el Estrecho de Gibraltar.
Según la información facilitada por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, las compañías Baleària y Africa Morocco Link han suspendido de forma preventiva varias conexiones a lo largo de la jornada, mientras se mantiene la incertidumbre sobre el resto de servicios programados.
Cancelaciones escalonadas y operativa bajo revisión
Las suspensiones afectan, por el momento, a las salidas previstas desde Tarifa hacia Tánger a las 13:00, 14:00, 17:00, 18:00 y 21:00 horas, quedando el resto de conexiones del día pendientes de evaluación en función de la evolución meteorológica.
Este tipo de decisiones responden a un protocolo habitual en el Estrecho, donde la combinación de viento de Levante, mar corta y fuerte corriente puede comprometer tanto la seguridad de la navegación como la regularidad de los atraques, especialmente en el puerto de Tarifa, más expuesto a condiciones adversas que otras infraestructuras de la zona.
Algeciras resiste el temporal
A diferencia de Tarifa, el puerto de Algeciras, que mantiene conexiones con Tánger Med y Ceuta, no registra por ahora alteraciones significativas en su operativa. Las salidas se mantienen en sus horarios habituales, apoyadas en unas instalaciones mejor protegidas y una mayor capacidad de maniobra para buques de gran porte.
Esta diferencia vuelve a subrayar el papel estratégico de Algeciras como puerto refugio en episodios de meteorología adversa, frente a la mayor vulnerabilidad de rutas más cortas pero expuestas, como la de Tarifa–Tánger.
Aviso amarillo en el Estrecho
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado el nivel amarillo por fenómenos costeros en la zona del Estrecho de Gibraltar durante toda la jornada de este viernes. La previsión apunta a viento de Levante con fuerza siete, acompañado de rachas que pueden alcanzar entre 50 y 61 kilómetros por hora, un escenario que complica la navegación rápida de ferris y catamaranes.
Aunque se trata de un aviso de riesgo moderado, en el Estrecho incluso episodios de nivel amarillo pueden tener un impacto operativo relevante debido a la densidad del tráfico marítimo y a la naturaleza del canal, donde confluyen corrientes atlánticas y mediterráneas.
Un corredor estratégico bajo presión constante
El Estrecho de Gibraltar no es solo una frontera marítima, sino un eje logístico y humano esencial entre Europa y África. Cada episodio meteorológico adverso recuerda la fragilidad de unas conexiones que, pese a su frecuencia y fiabilidad, dependen directamente de un entorno natural especialmente complejo.
Para navieras y autoridades portuarias, la gestión de temporales como el provocado por la borrasca Francis implica un delicado equilibrio entre mantener la conectividad y priorizar la seguridad de pasajeros, tripulaciones y buques. Una ecuación que, una vez más, se resuelve con cancelaciones preventivas y vigilancia constante del estado de la mar.
