En 10 semanas de combates, los drones TB-2 y los equipos de misiles antitanque ucranianos han causado estragos en la flotilla de patrulleros de la Flota del Mar Negro rusa. Especialmente alrededor de la estratégica Isla de las Serpientes.

Se dice que la flota contaba con ocho embarcaciones de la clase Raptor, de 16,7 metros de eslora y armadas con cañones, cuando Rusia amplió su guerra contra Ucrania en la noche del 23 de febrero. Hoy en día sólo le quedan tres Raptors.

En marzo, un equipo de misiles ucraniano en Mariupol –un puerto histórico en el Mar de Azov que hoy está mayoritariamente bajo control ruso– dañó, si no hundió, un Raptor. Pero las pérdidas se acumularon un mes después.

A partir de finales de abril, los TB-2 de la marina ucraniana bombardearon cuatro de las embarcaciones como parte de la campaña aérea en curso de Kiev contra las fuerzas rusas en la estratégica Isla de las Serpientes, a 80 millas al sur de Odessa, en el oeste del Mar Negro.

La Flota del Mar Negro ha perdido otros barcos por la acción ucraniana, sobre todo el buque de misiles Moskva, de 186,5 metros de eslora, que se hundió el 14 de abril con una veintena de sus 500 marineros tras recibir dos misiles antibuque Neptune en su costado de babor mientras navegaba entre Odesa y la Isla de las Serpientes.

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