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Rolex Middle Sea Race, un recorrido entre seres mitológicos 

De los monstruos del estrecho de Mesina al reino de Eolo, la Rolex Middle Sea Race recorre escenarios descritos por Homero cuando los misterios de la navegación se explicaban en clave de leyenda. Tres milenios después, la fascinación por esta porción del Mediterráneo continúa ejerciendo un magnetismo que este año atrajo a un centenar de equipos de 27 nacionalidades para disputar la 47ª edición de la clásica oceánica que circunnavega Sicilia con salida y llegada en Malta.

© Kurt Arrigo

Los antiguos griegos atribuían a dioses y a monstruos los misterios del mar. Corrientes capaces de arrastrar a las embarcaciones más pesadas, vientos aparecidos de la nada que barrían todo lo que asomaba por la superficie del océano, olas capaces de engullir las flotas más robustas,… incluso montañas que expulsaban fuego. Homero describió alguno de ellos en los pasajes de la Odisea, el relato del regreso de Ulises a Ítaca tras la guerra de Troya.

Avanzamos tres milenios en el tiempo. En 1966, cuatro intrépidos decidieron diseñar una regata alrededor de Sicilia con salida y llegada en Malta. Los británicos Alan Green y Jimmy White y los malteses Paul y John Ripard auspiciaban una aventura en clave de regata bajo la organización de uno de los clubes náuticos más antiguos del Mediterráneo: el Royal Malta Yacht Club, cuyo origen data de 1835. Su recorrido sería similar en distancia a la ya famosa Fastnet Race, organizada por el Royal Ocean Racing Club desde 1925, e inicialmente rodearía Sicilia en el sentido de las agujas del reloj hasta que se invirtió al actual sentido antihorario en 1978. Aquella primera edición reunió a ocho barcos. 

El recorrido actual parte del majestuoso Grand Harbour de La Valeta, en Malta, donde los cañones de la Salunting Battery (una joya del siglo XVI) indican la salida de cada una de las clases en que se divide la flota. En su edición 47, la artillería liberó el 17 de octubre a 107 barcos de 27 nacionalidades distribuidos en siete categorías y propulsados por una ligera brisa que ralentizó un espectáculo que es un icono reconocido a nivel mundial. Comenzaba así una travesía de 606 millas náuticas (alrededor de 1.122 kilómetros) que trasciende lo deportivo.

Stromboli es uno de los dos volcanes activos que forman parte del recorrido de la Rolex Middle Sea Race. © Kurt Arrigo

“La vida del Royal Malta Yacht Club pivota alrededor de esta regata”, explica Mark Napier, comodoro del club, que cada año supera el reto logístico de gestionar una flota de un centenar de barcos participantes con poco más de 50 amarres propios. “El evento ha evolucionado en el tiempo, y desde la incorporación de Rolex en 2002 hemos sido reconocidos en todo el mundo. Este es el evento deportivo más importante de Malta, una marca en sí misma, y ayuda a proyectar la imagen de esta hermosa isla mediterránea como destino marítimo. El 90% de la flota es extranjera, sus tripulaciones son embajadores de Malta. Las autoridades locales lo entienden así, y son conscientes de que apoyar la organización es la mejor manera de garantizar que sigue creciendo y de promocionar las magnificas condiciones de navegación que tenemos a lo largo de todo el año”.

El viaje a casa

Para explicar los desafíos que afrontan los participantes, regresamos al siglo VIII a.C.. Tras abandonar Malta rumbo norte, los barcos pasan por la costa oriental de Sicilia, que según la tradición acogía el hogar de Polifemo, el cíclope del que Ulises consiguió escapar tras cegarlo. La tradición identifica los farallones de Aci Trezza, próximos al Etna, con las rocas que el gigante lanzó contra su embarcación. Sicilia también ha sido relacionada con Trinacia, la isla del ganado sagrado de Helios, el dios del sol.

Black Jack 100, número de vela: 525100, categoría: clasificación general IRC, diseño: Reichel/Pugh 30 Custom, patrón: Tristan Le Brun, propietario: Remon Vos. © Kurt Arrigo

El siguiente hito es el estrecho de Mesina, el angosto paso que separa Sicilia de la península italiana. Según escribió Homero en el canto XII de la Odisea, este era el territorio de dos monstruos: Escila amenazaba con sus seis cabezas desde su cueva en la costa de Calabria; en la orilla opuesta, Caribdis engullía y expulsaba enormes cantidades de agua, formando un remolino mortal. Ulises eligió aproximarse a Escila y sacrificar a seis de sus compañeros antes que arriesgarse a perder toda su embarcación. En esta ocasión, ambos monstruos se mostraron benévolos con la flota de la regata, que atravesó ese primer peligro entre brisas suaves y sin mayores contratiempos. 

Llegan entonces el archipiélago de las Eolias (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) y uno de los grandes iconos de la regata: Estrómboli, el volcán activo que emerge del mar Tirreno. Es un escenario estrechamente relacionado con Eolo, el guardián de los vientos, quien según Homero entregó a Ulises un odre que contenía los vientos adversos para facilitar su regreso a Ítaca. Sus compañeros lo abrieron y desencadenaron una tormenta. “Pasar pegados a Estrómbioli es precioso, porque ves la lava, escuchas el volcán, incluso notas cuando caen las piedras”, explica el regatista vigués Jaime Arbones, participante a bordo del Varuna VI en esta edición.

Tras rodear Sicilia y pasar por las Égadas (donde se rodó La Odisea de Christopher Nolan), Pantelaria (la isla del viento) y Lampedusa, la flota regresa a Malta. Allí, la cercana isla de Gozo ha sido identificada por una tradición local con Ogigia, donde la ninfa Calipso retuvo a Ulises durante siete años. Curiosamente, Calypso es el nombre del barco más pequeño de la flota de la 47 edición, con apenas 9,5 metros de eslora, navegado por Sebastian Ripard, nieto del mismo John Ripard que fundó la regata.

Pasados todos esos desafíos, la línea de meta espera frente al Royal Malta Yacht Club.

Black Jack 100, número de vela: 525100, categoría: clasificación general IRC, diseño: Reichel/Pugh 30 Custom, patrón: Tristan Le Brun, propietario: Remon Vos. Línea de llegada y ganador absoluto. © Kurt Arrigo

Los héroes de hoy

Meteorología, satélites, electrónica, conocimiento, tecnología,… herramientas que sustituyen hoy lo relatado por la mitología griega. A Ulises le llevó diez años regresar a casa; Black Jack 100, el barco más rápido de la 47 Rolex Middle Sea Race, completó el recorrido de 606 millas náuticas en 51 y 51 minutos, suficiente para alzar el ansiado trofeo como ganador en tiempo real pero muy lejos del récord establecido en 2021 por Comanche (40 horas, 17 minutos y 50 segundos). El barcelonés Willy Altadill formó parte de la tripulación del Comanche entonces y añadió a su magnífico palmarés la victoria en 2026 a bordo del coloso de 100 pies de eslora armado por Remon Vos y patroneado por Tristan Le Brun: “Hemos tenido un poco de todo dando la vuelta a Sicilia: poco viento en el paso del Estrecho de Mesina, viento suave de popa por el norte de la isla y una transición en el extremo noroeste de la isla que subió la intensidad y nos hizo navegar de ceñida. Llegando a Malta hemos visto casi 27 nudos con bastante ola; se trataba más de preservar la integridad del barco que de intentar sacar distancia a los demás”.

Pero en la Rolex Middle Sea Race llegar primero no significa necesariamente ganar. Te garantiza el Rolex grabado con tu hazaña, un trofeo e inscribir tu nombre en el libro de oro de la vela mundial. En esta ocasión, la magia del tiempo compensado, esa que permite a barcos tripulados por regatistas amateur (como el pequeño Calypso) enfrentarse a bólidos navegados por profesionales (como el enorme Black Jack 100), otorgó la gloria al equipo que mejor supo adaptarse a las condiciones. 

Django 7X, número de vela: GBR8N, categoría: clasificación general IRC, diseño: Wallyrocket 71 WB Mod, patrones: Vasco Vascotto y Giovanni Lombardi Stronati, propietario: Giovanni Lombardi Stronati. © Kurt Arrigo

El duelo por la victoria absoluta enfrentó a dos barcos de última generación: el Wallyrocket 71 Django 7x del italiano Giovanni Lombardi y el Mills 72 Balthasar del belga Filip Balcaen, ganador de la edición 2025. Ambos se fueron alternando en cabeza durante la primera mitad de la regata, hasta que Django 7x logró una ventaja decisiva llegando al extremo noroeste de Sicilia. El viento más fuerte jugó a favor del barco construido en 2025 en el astillero valenciano de King Marine, permitiéndole consolidar su ventaja en el agua. Las duras condiciones en el tramo final, con olas enormes y velocidades cercanas a los 30 nudos, favorecieron al Django 7X, que se proclamaba campeón absoluto de la 47 Rolex Middle Sea Race.

Al recoger el trofeo y el Rolex conmemorativo bajo el unánime aplauso con el que la comunidad de la vela reconocía su hazaña, Giovani Lombardi destacó la dimensión de este título: “Lograr esta victoria es increíble. Estoy muy orgulloso y queremos volver. Esperemos que haya otra victoria, y otra más después de esa. Nos encanta Malta, nos encanta esta regata y nos encanta la competición oceánica”.

Casi tres mil años separan las historias de Homero de los modernos barcos de competición. Han cambiado las embarcaciones, los instrumentos y el conocimiento, pero no la esencia del desafío: interpretar el viento, adaptarse a las condiciones y encontrar el camino de regreso a casa. De los 107 barcos que iniciaron la regata, 92 consiguieron completar el recorrido y 15 sucumbieron a alguno de los ‘monstruos’ que habitan en estas aguas.

La edición número 48 de la Rolex Middle Sea Race partirá el 16 de octubre de 2027.  

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