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‘Whalefall’, en las fauces de un thriller de supervivencia

Entre la alegoría, el terror y el cine de aventuras, Whalefall aborda el duelo, la culpa, la masculinidad y la dificultad de romper con los patrones familiares. Y, bueno, también va de intentar escapar del interior de un cachalote.

«Bajo el agua los depredadores siempre tienen ventaja». En Whalefall, esa desventaja se lleva al extremo: Jay, un joven buceador, acaba en el interior de un cachalote y dispone de apenas una hora de oxígeno para encontrar la salida. Todo empieza con una inmersión en busca de los restos de su padre, con quien mantenía una relación complicada, y termina en una pesadilla que ni Jonás ni Geppetto habrían imaginado. Pero escapar de las entrañas del animal no será su único desafío. Mientras lucha por seguir con vida, Jay tendrá que enfrentarse también a una historia familiar llena de heridas que ni siquiera la muerte ha conseguido cerrar. Porque Whalefall es, además de un thriller de supervivencia, un viaje emocional por el duelo, la culpa y todo aquello que queda pendiente entre un padre y un hijo.

Detrás de las cámaras está Brian Duffield, director y guionista, conocido por títulos como La serie Divergente, The Babysitter y De amor y monstruos. El cineasta combina el espectáculo visual de una aventura extrema con elementos de terror corporal, en una propuesta que convierte las entrañas del animal en una trampa asfixiante. Asimismo, la producción ha puesto especial atención en recrear ese entorno de la forma más realista posible, con efectos visuales que buscan transmitir la sensación de estar atrapado dentro de una criatura viva.

El protagonista es Austin Abrams, a quien el público conoce por series como Euphoria, mientras que Josh Brolin interpreta a su padre, Mitt, un experimentado buceador profesional. Su relación está marcada por las exigencias, el alcoholismo y una serie de conflictos que quedaron sin resolver antes de la muerte del progenitor, enfermo de cáncer y decidido a pasar sus últimos momentos lejos del hospital.

La historia alterna la lucha del joven por escapar del cachalote con flashbacks de su vida familiar. Estos recuerdos reconstruyen una relación paterno-filial complicada y muestran cómo las enseñanzas de Mitt, pese al daño que también causaron, pueden convertirse en herramientas fundamentales para la supervivencia de su hijo. Así, la película plantea una paradoja: Jay debe enfrentarse físicamente a una criatura que amenaza con devorarlo mientras intenta digerir emocionalmente la relación con un padre al que todavía no ha conseguido dejar atrás.

Entre la alegoría, el terror y el cine de aventuras, Whalefall aborda el duelo, la culpa, la masculinidad y la dificultad de romper con los patrones familiares. Con una duración de alrededor de hora y media, la cinta combina la angustia de la supervivencia con un viaje emocional hacia las profundidades del duelo y la culpa, en el que Jay tendrá que encontrar la manera de salir de las fauces del pasado para poder seguir adelante.

Engullido de verdad

La premisa recuerda inevitablemente a una historia real: la de Michael Packard, un buceador estadounidense que sobrevivió a un encuentro con una ballena jorobada en junio de 2021. Packard estaba buscando langostas frente a las costas de Provincetown, en Massachusetts, cuando sintió un impacto repentino y todo se volvió oscuro. Enseguida comprendió que se encontraba dentro de la boca de una ballena. Aunque la situación parecía sacada de una película, había una diferencia fundamental respecto a Whalefall: el animal no era un cachalote, sino una ballena jorobada, una especie que se alimenta filtrando pequeñas presas y que no puede tragarse a una persona adulta.

Packard calculó que permaneció en el interior de la boca entre 30 y 45 segundos. Durante ese tiempo, temió quedarse atrapado hasta agotar el aire de su equipo de buceo. Sin embargo, la ballena salió a la superficie y lo expulsó, ante la mirada de otros marineros que se encontraban cerca. Su compañero consiguió subirlo a bordo y, aunque sufrió lesiones, sobrevivió al incidente.