Valencia se prepara para acoger este fin de semana (5 y 6 de septiembre), su primer Gran Premio de España del Rolex SailGP Championship. La cita, que reunirá a 13 equipos instalados ya en Marina Port Valencia, toma el relevo de Cádiz, sede de las últimas cuatro ediciones, y confirma a la Comunidad Valenciana como escenario del torneo durante las tres próximas temporadas: Valencia acogerá también la de 2027, mientras que en 2028 el testigo pasará a Alicante.
Grada Marea Roja, agotada
El público valenciano parece entusiasmado con la Fórmula 1 del agua. Para ver de cerca a los F50 volando sobre sus foils, SailGP ha levantado en Marina Port Valencia una grada con capacidad para unos 9.000 espectadores, dividida en dos bases por motivos logísticos que albergan a los 13 equipos. Las entradas para la Grada Marea Roja, la más próxima a la acción, se han agotado por completo.
El CEO del Spain SailGP Team, Tony Alquézar, ha subrayado la proyección internacional del evento (se retransmite en más de 212 mercados) y su impacto económico: según sus datos, las dos últimas ediciones dejaron más de 90 millones de euros en la ciudad anfitriona y sus alrededores, una cifra que confía en repetir en Valencia.
Los Gallos, con la vista puesta en Australia
Gran parte del entusiasmo hay que atribuírselo al equipo español: Los Gallos, con Diego Botín y Florian Trittel al frente, ambos campeones olímpicos. Llegan a Valencia segundos en la clasificación general, a nueve puntos de Suecia, tercera clasificada. Los australianos Bonds Flying Roos siguen siendo el rival a batir: han ganado cinco de los Grandes Premios disputados este curso y han estado presentes en casi todas las finales de la temporada, algo que solo España puede igualar entre el resto de equipos, aunque con un balance de dos victorias en siete finales.
El equipo llega de encadenar victorias en Halifax (Canadá) y Portsmouth (Gran Bretaña), y de una remontada hasta el tercer puesto en el Gran Premio de Alemania, en Sassnitz, donde partió de una primera jornada discreta antes de reaccionar con un segundo puesto y una victoria en las dos últimas pruebas de la fase clasificatoria.
“Tenemos que mostrarnos igual de regulares que en el resto de Grandes Premios de esta temporada, pero sin olvidarnos del resto de rivales”, advierte Florian Trittel, wing trimmer del equipo, sobre otros aspirantes como el Artemis sueco, Emirates GBR o el US SailGP Team, a casi diez puntos de España. Joan Cardona, táctico y grinder del equipo, apunta por su parte que Los Gallos “puede ser aún más contundente”, un margen de mejora que, a su juicio, es lo único que separa al equipo español de los australianos.
En Valencia, el viento protagonista será el Garbí, un térmico local de componente sur-suroeste con una intensidad habitual de 12 a 18 nudos. “Las previsiones meteorológicas actuales indican que habrá algo menos de viento este fin de semana”, señaló Diego Botín en la rueda de prensa previa al evento.
La infraestructura que hará posible la emoción
Detrás del espectáculo hay una impresionante maquinaria de precisión. El buque fletado por SailGP recorre 61.719 kilómetros durante la temporada, el equivalente a una vuelta y media al mundo, transportando más de un millón de kilos de material en 115 contenedores que pasan por 12 puertos y suman más de 100.000 piezas. Cada F50 viaja desmontado en tres de ellos: uno para el ala, otro para el casco y un tercero que, además, se convierte en oficina operativa del equipo durante cada Gran Premio.
En Valencia, la descarga de entre 105 y 108 contenedores en Marina Port Valencia comenzó una semana antes de la competición, y un equipo de cerca de 80 especialistas necesita entre seis y ocho días para levantar toda la infraestructura, que quedará desmontada en menos de una hora nada más terminar la prueba.
Los F50 son catamaranes de 50 pies (algo más de 15 metros) prácticamente idénticos entre sí, para que la diferencia la marquen las tripulaciones y no el material. Diseñados para superar los 100 km/h sobre el agua, cada barco cuenta con tres configuraciones de ala distintas que se eligen según las condiciones de viento de cada jornada. El récord de velocidad de la temporada lo estableció el equipo francés en Sassnitz, con 107,63 km/h.

