Una entrevista telefónica y una reunión como toma de contacto son solo la primera fase, por detrás espera lo que seguramente sea un día de reuniones, citas y carreras que pueden hacer desistir incluso al más paciente. Algunos procesos pasan por  un miembro del personal de recursos humanos, el director de recursos humanos en el departamento del candidato, un compañero potencial de ese departamento y un empleado de otro departamento. Y esto solo para un empleo medio, ya que si aspiras a ser vicepresidente o un algo cargo estos filtros pueden ser incluso de 10 charlas.

Una famosa editora jefe de una revista de moda contó que un día la llamaron, le propusieron ascender y hacer unas entrevistas sin tener ni idea de a qué puesto aspiraba. Finalmente, cuando pasó los eternos filtros, le anunciaron que sería editora jefe. ¿Cómo puede alguien aguantar este ritmo de entrenamiento?

[vc_posts_slider count=1 interval=3 slides_content=teaser slides_title=1 thumb_size=large posttypes=post posts_in=3843]

Normalmente estas entrevistas maratónicas tienen la duración de un día y la respuesta de la empresa no se hace esperar más de una semana. El factor de la rapidez es básico. ¿Cómo superarlas? Entrenamiento y más formación, no dejes nada a la improvisación; pregunta a tu contacto inicial cómo se van a desarrollar las entrevistas para saber qué puedes esperar de tu día e investiga a fondo cómo es la empresa y cómo han sido sus procesos de selección desde antaño.

Por supuesto la positividad y tu oratoria serán tus mejores armas en este ajetreado día. Ah, y no olvides evitar almorzar en esa jornada, comer y sentirte pesado –además de los olores- no te hará nada bien.