Aunque este era un secreto a voces -la imagen siempre se ha tenido en cuenta también en el mundo laboral-, ahora se ha confirmado. La investigación por parte de la universidad ha durado nada más y nada menos que 13 años. Durante todo ese tiempo monitorizaron a 14.600 personas desde que terminaron sus estudios universitarios hasta que llegaron al mundo laboral. A cada una de esas personas se les entrevistó hasta cuatro personas, valorando sus estilismos en función de su salario.

El resultado fue el esperado, pero con porcentajes mucho mayores de los pensados. Resulta que las personas que demostraron prestar más atención tanto a su forma de vestir como a su físico poseían un salario un 20% superior que aquellos que no otorgaban importancia a la imagen. Por supuesto, la brecha es aún mayor entre las mujeres que los hombres.

¿Será cosa americana sólo? Por si acaso, nunca está demás invertir en unos buenos zapatos y un buen traje.