La economía de los creadores ha evolucionado mucho más allá de la etapa en la que las publicaciones patrocinadas eran su única fuente de ingresos. A medida que el sector crece, cada vez más marcas invierten en influencers de forma más ambiciosa, lo que está transformando a los principales creadores en emprendedores multifacéticos que construyen negocios con vocación de permanencia. Los acuerdos con marcas siguen formando parte de la ecuación, pero ya no lo son todo. Los creadores están viendo la necesidad de diversificar sus fuentes de ingresos, ya que los acuerdos con marcas son, por naturaleza, volátiles. Entre la saturación de la economía de creadores, los cambios en los algoritmos, los recortes de presupuesto y los giros estratégicos de las marcas, contar con múltiples vías de ingresos se ha vuelto imprescindible.
Desde productos digitales hasta contratos editoriales, está emergiendo una nueva generación de creadores-emprendedores que utilizan su audiencia como plataforma de lanzamiento.

1. Eventos presenciales
Las personas que usan redes sociales buscan cada vez más comunidad, por lo que no sorprende que los eventos presenciales sean un área en la que más creadores están invirtiendo su energía.
Estos eventos permiten al creador tener el control total y, al mismo tiempo, dan la oportunidad a las comunidades online de conocerse en la vida real, fortaleciendo aún más sus vínculos.
Jacklyn Romano, creadora y fundadora de Sweat & Sculpt by Jac, lanzó su negocio de pop-ups fitness directamente a partir de su comunidad online. Fue una extensión natural de su trayectoria como influencer, que le dio la base perfecta para organizar estos eventos.
Ya sabía lo que su audiencia quería incluso antes de pedirles que compraran una entrada. “Los eventos se han convertido en una parte significativa y en rápido crecimiento de mis ingresos”, afirma Jacklyn Romano. “Ha transformado mi negocio, que antes dependía únicamente de acuerdos con marcas, en un modelo de ingresos diversificado y mucho más estable.”
2. Servicios digitales
Los creadores cuentan con habilidades profesionales que las marcas demandan con urgencia, por lo que cada vez más están empaquetando ese conocimiento en forma de servicios.
Jayde Powell, creativa freelance en redes sociales, ha convertido la creación de contenido en un negocio diversificado, en el que colabora con agencias como estratega, directora creativa o productora, según las necesidades de cada proyecto.
“Como mi enfoque parte de lo social-first, ofrezco una visión muy nativa digital y centrada en redes sociales, que es justo lo que buscan la mayoría de las marcas”, explica Jayde Powell. A menudo, los equipos tradicionales de agencia no pueden crear entregables de la misma manera que lo hace un creador.
Michael Lemus, creador de contenido latino bisexual con cerca de 50.000 seguidores en Instagram, es otro claro ejemplo de ello.
“Mi experiencia como creador me permite aportar insights reales a clientes que navegan el entorno digital”, señala Lemus. Tanto Powell como Lemus demuestran que los creadores no son solo máquinas de contenido, sino profesionales altamente cualificados capaces de ofrecer a las marcas una perspectiva única en sus estrategias de marketing y redes sociales.
3. Productos digitales
Los productos digitales son un paso natural para muchos creadores que han construido comunidades online en torno a un tema específico. Cursos, plantillas, guías y comunidades de pago son opciones que permiten monetizar su conocimiento a escala, sin intercambiar tiempo por dinero.
Remi Ishizuka, creadora y fundadora de HomeBodies, construyó una audiencia de más de un millón de seguidores en Instagram compartiendo abiertamente su estilo de vida saludable.
“Después de una década compartiendo fitness y bienestar con una comunidad comprometida, lanzar HomeBodies fue una evolución natural”, señala Ali Grant, co-CEO de The Digital Dept. y representante de Ishizuka.
El programa permite a su comunidad entrenar “junto a ella”, al tiempo que genera ingresos recurrentes estables más allá de los acuerdos con marcas. Ishizuka demuestra que los productos digitales funcionan mejor cuando son una extensión lógica de lo que el creador ya ofrecía de forma gratuita en redes sociales.
4. Conferencias y ponencias
Jess Bruno, creadora conocida por su fuerte personalidad en redes, entendió pronto que depender únicamente de Instagram no era una estrategia de ingresos sostenible. Por eso, se propuso posicionarse en espacios donde ya estaba su audiencia.
Tras un año sentando las bases para ser invitada a foros en los que pudiera compartir su conocimiento, las oportunidades empezaron a llegar.
“Ahora estoy cerrando entre una y dos conferencias pagadas cada mes”, afirma Bruno. “Y lo mejor es que ahora son ellos quienes me contactan.”
Además de cobrar tarifas que parten de unos 500 dólares por evento, también logra generar nuevas oportunidades para otras fuentes de ingresos, como sus productos digitales y servicios.
5. Publicación de libros
Gigi Robinson siguió un camino poco convencional para convertirse en autora publicada. Presentó su propuesta directamente a A Kids Co., y cuando más tarde DK Books y Penguin Random House adquirieron la serie, se convirtió en autora de Penguin prácticamente de la noche a la mañana.
Más allá del prestigio de publicar con una editorial reconocida, el impacto financiero de su libro va mucho más allá de los royalties. Le ha permitido cerrar más acuerdos con marcas, conseguir más trabajos de consultoría y colaborar con empresas en nuevas líneas de ingresos.
“Hay un cambio de credibilidad cuando puedes poner en manos de alguien un libro con tu nombre de una editorial reconocida”, explica Robinson. “Abre puertas a las que, de otro modo, habría tardado años en llamar.”
6. Publicidad, televisión y cine
Para los creadores con formación en interpretación o habilidades específicas, el mundo del entretenimiento se ha convertido en una fuente real de ingresos, especialmente para quienes cuentan con una base sólida en redes sociales. De hecho, muchos castings y audiciones ya solicitan información sobre redes como requisito previo.
Aunque Alex Wong sigue audicionando como cualquier bailarín o actor profesional, su presencia digital le ha abierto nuevas oportunidades. Ha experimentado un gran cruce entre ambas áreas: conseguir un papel como bailarín en un proyecto y, posteriormente, ser contratado por separado para la campaña en redes sociales del mismo.
“A veces los proyectos buscan personas con presencia en redes para amplificar su alcance”, explica. “Y, por lo general, la campaña en redes paga más.”

7. Escritura como invitado y colaboraciones editoriales
Aunque el contenido en vídeo acapara toda la atención, el contenido escrito puede ayudar a los creadores a construir credibilidad de una forma diferente y, a menudo, más profunda.
Brianna Doe, creadora y fundadora de Verbatim, una agencia de marketing, apostó por escribir en LinkedIn cuando todos le decían que se centrara en el vídeo. Y precisamente así empezó a recibir propuestas de marcas y editores.
“No es la mayor fuente de ingresos, pero aporta muchísimo en términos de credibilidad y distribución”, explica Doe. “Cada artículo publicado lleva tráfico de vuelta a mis propias plataformas.”
Esos lectores se convierten en acuerdos con marcas, clientes para su agencia y mayor alcance, lo que convierte la escritura como invitado en una inversión estratégica, no solo en un ingreso secundario.
8. Empleo a tiempo completo
Contrario a lo que se suele pensar, no todos los creadores quieren dedicarse exclusivamente al contenido, y Carly Chamerlik es un claro ejemplo. Tras 18 meses creando contenido y alcanzar unos 70.000 seguidores, recibió un mensaje directo de una marca de la que ya hablaba de forma orgánica en redes. Su contenido funcionó como currículum, y le ofrecieron un trabajo remoto a tiempo completo.
“Sin crear contenido, no creo que hubiera podido llegar a las personas adecuadas para que esta oportunidad se hiciera realidad”, afirma Chamerlik.
Ahora combina la estabilidad de un salario corporativo y beneficios con la libertad creativa de seguir generando contenido, y asegura que la empresa apoya activamente ambas facetas.
Conclusión
Estos creadores no abandonaron a su audiencia para construir negocios. Construyeron negocios gracias a su audiencia.
Cada fuente de ingresos demuestra que el activo más valioso de un creador no es su número de seguidores, sino las habilidades y la confianza que ha construido.
Los creadores más exitosos están rodeando los acuerdos con marcas con fuentes de ingresos que ahora poseen y controlan por completo.
El siguiente capítulo de la economía de creadores pasa por profundizar, construir negocios reales y convertirse en el tipo de emprendedor que no necesita esperar a que se apruebe el presupuesto de una marca.
La línea entre “influencer” y “emprendedor” seguirá difuminándose.
Este artículo se ha publicado originariamente en Forbes.com

