Toyota fue el fabricante de coches pionero en la tecnología híbrida eléctrica, revolucionando el mercado con el lanzamiento, en 1997, ¡hace casi 30 años!, del Prius. Curiosamente, la empresa japonesa ha sido la última de los grandes fabricantes mundiales en apostar decididamente por la electrificación completa. En 2025, de hecho, sólo contaba en su catálogo comercial con un vehículo 100% eléctrico, el bZ4X, lanzado, además, de forma más bien tímida, desde que apareció en el mercado en 2022. Ahora, por fin, entra de lleno en el terreno eléctrico con el lanzamiento del C-HR+, la versión 100% eléctrica de uno de sus coches comercialmente más importantes –y, sobre todo, más llamativos para el comprador joven de Toyota, el que fideliza per saecula saeculorum al cliente con la marca–, del que sólo en Europa se han vendido más de un millón de unidades.

Para conocer el nuevo C-HR+ un numeroso grupo de periodistas de motor viajamos hasta El Algarve portugués para recorrer más de 500 kilómetros con el coche. Y, aunque, lógicamente, el C-HR+ se parece bastante a su hermano C-HR, es un modelo completamente independiente. El “Plus” (+) supera a su homólogo híbrido en 11 centímetros de longitud y, además, se basa en la plataforma eTNGA, diseñada exclusivamente para propulsión eléctrica.
Hasta 607 kilómetros de autonomía
En el suelo se aloja una batería con una capacidad útil de 54 o 72 kWh. Esta última permite alcanzar autonomías superiores a los 600 kilómetros. Quien opte por la versión básica aún dispondrá de 458 kilómetros (según WLTP) y un motor eléctrico de 123 kW/167 CV en el eje delantero. Con la batería mayor, se puede elegir entre una versión de tracción delantera de 165 kW/224 CV o una de tracción total con unos generosos 252 kW/343 CV. En esta última también hay un motor en el eje trasero, lo que convierte al C-HR+ en uno de los modelos más potentes del catálogo de Toyota. Sin embargo, la mayoría de los clientes probablemente optará por la versión intermedia (batería grande con tracción delantera), sobre todo por su autonomía. Ningún otro BEV de Toyota ofrece más. Esto, naturalmente, invita a realizar trayectos más largos. En puntos de carga rápida, Toyota promete que la batería puede cargarse con hasta 150 kW y alcanzar el 80 % en menos de media hora.
En el interior, y pese a que el modelo llamó desde el principio la atención por su estética, Toyota ha apostado más por la funcionalidad que por lo extravagante, con un diseño limpio y ordenado: una gran pantalla central, pocos botones físicos, una bandeja para carga inalámbrica del móvil y posavasos entre los asientos. Para funciones habituales como la temperatura o el volumen hay mandos giratorios clásicos, aunque los de la climatización están integrados en el propio cristal de la pantalla, algo inusual pero atractivo.
Conducción muy agradable
Puestos a probar lo importante, el coche destaca por el bajo nivel de ruido, el confort de marcha, el buen comportamiento en curva y su gran agilidad. A ello contribuye el bajo centro de gravedad, situado 65 milímetros más abajo que en el C-HR de combustión, con la misma altura libre al suelo.
Igualmente impresionante es la suavidad de la motorización, tanto en la versión de tracción delantera de 224 CV como en la de tracción total con 343 CV. Ambas ofrecen una conducción sólida y deportiva.

Quienes conduzcan de forma más tranquila podrán acercarse a los valores de consumo WLTP: entre 15 y 17 kWh/100 km son realistas en el día a día. Toyota ha trabajado especialmente la eficiencia. El C-HR+ incluye bomba de calor y un sistema inteligente de climatización: en modo Eco, por ejemplo, dirige el aire caliente solo al conductor si viaja solo, activando además la calefacción de asiento y volante. Así se ahorra energía.
C-HR frente a C-HR+
Puestos a comparar uno y otro, pocos días después de probar el C-HR+ en Portugal pude conducir en España el C-HR híbrido enchufable.
Si algo define al C-HR desde su nacimiento en 2016 es su capacidad para no dejar indiferente: líneas afiladas, silueta casi de cómic Manga y una trasera muy marcada que prioriza el impacto visual frente a la practicidad. El resultado sigue siendo atractivo… pero también comprometido en aspectos como la visibilidad trasera o el acceso a las plazas posteriores.
El C-HR+ recoge ese lenguaje, pero lo adapta a una carrocería más grande (4,52 metros frente a 4,36). Gana presencia y, sobre el papel, debería mejorar la habitabilidad, aunque sin renunciar a esa estética que sacrifica cierta funcionalidad. En ambos casos, el diseño es argumento de venta… y también fuente de concesiones.
Interior y tecnología: evolución frente a continuidad
Si el C-HR híbrido apuesta por una fórmula mixta, con pantalla táctil (hasta 12,3”), instrumentación digital y botones físicos para funciones clave, el C-HR+ da un paso más hacia la digitalización limpia. Su interior es más minimalista, con menos mandos físicos y un enfoque más intuitivo.



El C-HR híbrido enchufable combina un motor de combustión con uno eléctrico para ofrecer 223 CV y una autonomía eléctrica real en torno a 60 km. En uso mixto, es un coche extremadamente eficiente: 2,3 l/100 km con batería cargada y unos razonables 5,8 l/100 km cuando esta se agota. Además, ofrece una autonomía total de unos 700 km, lo que elimina cualquier ansiedad por repostar. El C-HR+, en la práctica, es un coche mucho más silencioso, refinado y suave. También más potente en sus versiones superiores (hasta 343 CV con tracción total).
El híbrido enchufable destacaba por su equilibrio. Es cómodo, suficientemente ágil y muy fácil de conducir y la transición entre motores es suave. El C-HR+ tiene la ventaja de su arquitectura eléctrica: el bajo centro de gravedad mejora la estabilidad, el confort es superior y la entrega de potencia es inmediata. Es, en conjunto, un coche más refinado y agradable, especialmente en entornos urbanos y trayectos relajados.
Uso real: versatilidad vs especialización
Aquí es donde la elección se vuelve más clara. El C-HR híbrido enchufable es un coche muy versátil en el sentido práctico: permite circular en eléctrico en ciudad, pero sin preocuparse por recargar en viajes largos. Es ideal para quien quiere eficiencia sin cambiar hábitos.
El C-HR+, en cambio, está pensado para quien ya ha dado el salto al eléctrico. Ofrece mayor confort, menores costes de uso y cero emisiones locales, pero todavía exige planificación para los viajes y el acceso a puntos de carga.
Es evidente que Toyota no ha planteado una transición brusca, sino una convivencia en la que la elección no depende tanto del coche… como del estilo de vida del conductor.

