Las criptomonedas han pasado gran parte de los últimos 15 años pidiendo a la gente común que soporte una cantidad absurda de complicaciones solo para mover dinero. Memoriza esta frase de 12 palabras. Entiende las comisiones de gas. Acepta que tu dinero se ha perdido para siempre porque pegaste la dirección equivocada en un campo.
Pero ahora por fin han encontrado una explicación de por qué se construyó así. El argumento es que las criptomonedas nunca estuvieron realmente pensadas para las personas, sino para las máquinas: bots incansables a los que no les importan las interfaces poco amigables, perder frases semilla o necesitar que un trader de 18 años en Polymarket les explique la diferencia entre Base, Polygon y Optimism.
El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, se ha convertido en uno de los mayores defensores de esta idea. “Muy pronto habrá más agentes de IA que humanos realizando transacciones”, escribió este mes en X. “No pueden abrir una cuenta bancaria, pero pueden tener una wallet cripto”.
“Estamos empezando a adoptar una mentalidad ‘AI-first’ en toda la empresa”, añadió Armstrong en un podcast reciente.
Qué conveniente nuevo discurso para una industria que lleva años prometiendo reinventar las finanzas pero que, en gran medida, solo ha logrado reinventar la especulación. Aun así, puede que sea el primero en años que resulta intuitivamente plausible. A pesar de todo su caos, el mundo cripto ofrece algo que las finanzas tradicionales aún no: la capacidad de mover dinero sin permisos, casi al instante, a nivel global y a cualquier hora.
McKinsey proyecta que los agentes de IA podrían intermediar entre 3 y 5 billones de dólares en comercio de consumo para 2030, más que el valor actual de todo el mercado cripto, que ronda los 2,4 billones.
“Esto cambia mucho cómo pensamos el panorama de inversión y la construcción de productos”, afirma Matt Huang, socio director de Paradigm, el mayor fondo de capital riesgo del sector cripto. “Ahora hay que pensar primero en agentes y asumir que la mayoría de tus clientes serán agentes y no personas”.
Incontables empresas cripto, incluida la nueva startup de pagos Tempo impulsada por Huang, están compitiendo por inventarse —o reinventarse— para esta nueva clase de usuarios. Justin Sun, el multimillonario fundador de la blockchain Tron y gran inversor en proyectos cripto vinculados a Trump, ya lo llama Web 4.0 (como si Web3 realmente hubiera llegado a construirse).
MoonPay, respaldada por Paradigm y centrada en facilitar la compra y venta de criptomonedas con métodos de pago tradicionales, ha rediseñado por completo su estrategia de IA tras el auge de OpenClaw, el asistente de código abierto capaz de interactuar directamente con archivos y aplicaciones del usuario.
“La apuesta de MoonPay es que no necesitamos seguir invirtiendo en una experiencia de usuario perfecta, porque los agentes se convierten en la interfaz”, explica Kevin Arifin, responsable de producto.
Eso podría ser una gran noticia para cualquiera que todavía no pueda —o simplemente no quiera— preocuparse por los detalles técnicos del ecosistema cripto. Bastará con decirle a tu IA lo que quieres hacer —comprar bitcoin, encontrar un servicio de préstamos con buenas condiciones, poner a trabajar tus activos— y ella se encargará de todo.
Salvo que nada de esto está ocurriendo aún a una escala significativa.
Muchos de los pagos en criptomonedas realizados hoy por agentes de IA pasan por x402, un estándar abierto desarrollado por Coinbase que ofrece a los proveedores de servicios online una forma de cobrarles directamente.
Hasta hace poco, incluso tareas simples como consultar el tiempo o alquilar capacidad de computación requerían que los desarrolladores se registraran en servicios uno a uno, introdujeran una tarjeta de crédito y generaran una clave API, una especie de contraseña que permite a un software acceder a otro servicio. Construir algo mínimamente ambicioso podía convertirse fácilmente en un caos de cuentas, suscripciones y claves.
x402 propone un modelo más sencillo de pago por uso. Cuando un agente solicita un servicio, el servidor puede responder con un precio, y el agente paga automáticamente en cripto desde una wallet asignada por su desarrollador. Esto es importante no solo porque permite pagos por uso, sino porque empieza a sustituir la proliferación de claves API. Hoy en día, muchas empresas tienen más de 600 APIs individuales.
“Si configuraste OpenClaw, quizá recuerdes que te pedía crear unas 10 claves API antes de empezar”, explica Erik Reppel, creador de x402 y responsable de ingeniería en Coinbase Developer Platform. “Con x402, tu wallet se convierte en la clave API universal que te permite acceder a cualquier servicio compatible con x402”.
Por ahora, los agentes los utilizan principalmente desarrolladores. Desde que x402 se lanzó en mayo de 2025, asistentes de IA han realizado unos 107 millones de transacciones a través de este estándar, con un volumen total de aproximadamente 30 millones de dólares, según la firma de datos Artemis. La mayoría son micropagos, de entre 20 y 40 centavos.
“Está bastante claro que aún estamos en una fase muy temprana”, afirma el analista de Artemis, Lucas Shin. El volumen de transacciones, dice, casi no es lo importante por ahora. La mejor señal es qué ecosistemas están construyendo realmente y cuántos comercios están dispuestos a vender a través de x402. Esa cifra ronda ya los 3.900, incluidos Amazon Web Services, la plataforma de desarrollo blockchain Alchemy y el proveedor de datos Messari.
El entusiasmo del sector cripto por el comercio con agentes es comprensible. “Prácticamente cualquier equipo de ingeniería, incluido el nuestro, está utilizando herramientas de IA”, señala Rishin Sharma, responsable de producto de IA y crecimiento en la Solana Foundation. En su equipo, dice, todos las usan y la IA genera más del 70% del código que escriben. Los proveedores de servicios que antes construían sus negocios en torno a APIs tradicionales están empezando a hacerse una nueva pregunta: no cómo ganar a los próximos cien desarrolladores, sino cómo posicionarse para los próximos cien agentes.
La semana pasada, Paradigm y Stripe lanzaron Tempo, una blockchain centrada en pagos que recaudó 500 millones de dólares en una ronda Serie A el año pasado con una valoración de 5.000 millones, junto con su propio estándar para transacciones entre agentes, que también admite pagos en moneda tradicional gracias a una alianza con Visa.
Sin embargo, muchos en el mundo cripto ven las stablecoins, dólares digitales programables, como la vía de pago más natural para los agentes de IA. La economía de los pagos con tarjeta tiene menos sentido a escala de micropagos: los procesadores suelen cobrar no solo una comisión porcentual, sino también una tarifa fija por transacción —a menudo alrededor de 30 centavos—, lo que puede hacer que pagos de apenas unos céntimos queden completamente absorbidos por los costes.
Por eso, empresas como Circle, el segundo mayor emisor de stablecoins, están desarrollando sistemas de pago adaptados al comercio entre máquinas. A principios de este mes, la compañía lanzó los nanopagos, que permiten a los agentes enviar pagos en USDC sin comisiones —incluso de fracciones de centavo— a través de su nueva blockchain Arc y otras en fase de prueba. Pero la amenaza para redes dominantes como Visa y Mastercard va más allá de los micropagos: la IA basada en stablecoins podría ejercer una fuerte presión sobre las comisiones en transacciones de cualquier tamaño.
Si los agentes de software están a punto de convertirse en la próxima gran clase de clientes, la cuestión ya no es solo cómo pagan, sino qué tipo de web se está construyendo para ellos. Jesse Pollak, creador de Base —la blockchain incubada por Coinbase que ha soportado gran parte de la actividad de pagos entre agentes hasta ahora—, afirma: “Estamos pensando de forma integral en toda la pila tecnológica, desde la base en términos de escalabilidad y descentralización, hasta las herramientas y el modelo de cuentas, y finalmente la interfaz que los agentes utilizan para interactuar con los productos. Y nos preguntamos: ¿cómo hacemos que todo esto sea nativo para agentes?”.
Señala que ya existen agentes que operan como pequeños negocios. Por ejemplo, uno llamado Felix, creado por el emprendedor Nat Eliason, generó 163.686 dólares en los últimos 30 días gestionando una tienda de apps para otros agentes de IA y vendiendo una guía en PDF titulada “Cómo contratar una IA”. Por supuesto, también tiene su propio token cripto, aunque su capitalización es de solo 1,5 millones de dólares.
No todo el mundo es tan optimista sobre el potencial de la IA agente y las criptomonedas. Haseeb Qureshi, socio director de la firma de capital riesgo cripto Dragonfly, advierte: “Mucha gente está exagerando el grado en que esto ya está ocurriendo. La realidad es que, ahora mismo, todo esto es básicamente un juguete”. Añade que los agentes podrían generar un flujo constante de micropagos por datos, computación y otros servicios, pero haría falta un volumen enorme para que tenga impacto a escala macro. Al fin y al cabo, los humanos siguen controlando el dinero y siendo la principal fuente de demanda.
Qureshi teme que la industria esté repitiendo un patrón habitual: confundir una nueva tendencia con una revolución. “Mucha gente en cripto es mala inversora porque se cree su propia narrativa demasiado rápido”, afirma. “Esto pasa cada vez”. Recuerda anteriores modas como el internet de las cosas o el metaverso, cuando muchos pensaban que todo ocurriría de la noche a la mañana y que cripto estaría en el centro. “Cripto va a importar. Formará parte de la historia. Pero no es toda la historia, ni va a suceder de forma inmediata”.
Fuera del mundo cripto, la idea de que el comercio basado en agentes ayudará a las criptomonedas a dejar atrás a los incumbentes de las finanzas tradicionales no está muy extendida.
Trace Cohen, socio general en Six Point Ventures —firma que invierte en IA vertical y software—, afirma que la idea, común en X, de que Visa, Mastercard y el resto de la vieja guardia dejarán de ser relevantes en la era de los agentes de IA es absurda. “Eso no va a pasar”, dice. “Por muy antigua que sea, su tecnología funciona”. Las redes de tarjetas siguen controlando la infraestructura, y la historia sugiere que es mucho más probable que adquieran o absorban nuevas empresas prometedoras que ser desplazadas por ellas. Aun así, añade, las stablecoins podrían funcionar mejor en mercados internacionales, donde muchos bancos son más pequeños, menos fiables y están menos integrados.
El mayor obstáculo es recrear la capa de confianza que las empresas tradicionales de pagos han construido durante décadas. Olivia Chow, directora de Zero Knowledge Consulting y asesora de compañías de pagos, explica: “En lo que Visa y Mastercard son realmente buenas es en definir las reglas: todos los escenarios problemáticos, quién es responsable en cada caso y cuáles son los requisitos para participar en sus redes y obtener esa cobertura”. “Las stablecoins todavía tienen que desarrollar el equivalente a esa capa: gestionar el fraude, el riesgo y determinar qué ocurre cuando algo sale mal para una persona común que no simplemente dice: ‘prefiero la autocustodia y asumo los riesgos’. Hasta entonces, no veremos adopción masiva”.
Además, como las redes de tarjetas ya están trabajando en soportar transacciones entre agentes, el comercio impulsado por IA podría no amenazar su negocio, sino ampliarlo, sugiere Chow. “Si lo hacen bien, no canibaliza su negocio. Al contrario, aumenta su poder y refuerza su control del mercado, porque ya no solo son procesadores de pagos, también participan en el descubrimiento”.
Pero los pagos son solo una parte de la historia. A medida que más activos tradicionales migran a las blockchains —como el fondo del Tesoro de 2.000 millones de dólares de BlackRock (BUIDL) o el fondo monetario gubernamental de 1.000 millones de Franklin Templeton (FOBXX)—, los cimientos para una nueva forma de gestión de carteras se están asentando discretamente. Al fin y al cabo, un índice bursátil es simplemente una cesta basada en reglas. Una vez que acciones, bonos y fondos existan en formato tokenizado, será más fácil imaginar agentes de IA no solo realizando pagos, sino también manteniendo activos, reequilibrando carteras y moviendo dinero entre mercados sin necesidad de pasar por un bróker tradicional.
Todo esto llega en un momento en el que nos dirigimos hacia una de las mayores transferencias de riqueza de la historia. Se espera que unos 84 billones de dólares pasen de los baby boomers a sus herederos en las próximas dos décadas, muchos de ellos inversores que crecieron con plataformas como Robinhood, ya tienen wallets cripto y están dispuestos a apostar en todo tipo de mercados.
Al mismo tiempo, el sector del asesoramiento financiero está envejeciendo. En Estados Unidos hay unos 330.000 asesores financieros, con una edad media de 56 años, y casi el 40% se jubilará en la próxima década, según Cerulli Associates, lo que abrirá un importante vacío en la gestión del dinero de los inversores particulares.
Las empresas cripto ya se están posicionando para ese escenario. El martes, MoonPay —que, según se informa, está en conversaciones para levantar nueva financiación con la matriz de la Bolsa de Nueva York a una valoración de 5.000 millones de dólares— lanzó un Open Wallet Standard diseñado para ayudar a los agentes de IA a gestionar fondos y ejecutar transacciones entre múltiples blockchains.
“No creo que esto vaya a ser como otros ciclos de hype cripto”, afirma Joseph Chalom, CEO de Sharplink y exresponsable de estrategia de activos digitales en BlackRock. Cree que la combinación de innovaciones cripto —como stablecoins, activos tokenizados y una infraestructura de wallets generalizada— con una IA que entiende las preferencias de los usuarios y la transferencia generacional de riqueza es muy potente. “Cuando los inversores vean lo que se están perdiendo, será difícil dar marcha atrás”.
Este artículo se ha publicado originariamente en Forbes.com

