Este domingo se celebran los primeros grandes premios post pandemia. la 78 edición de los Globos de Oro, galardones a los profesionales del cine y de la televisión que entrega la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés).

Pero las ganas de celebrar, aunque sea en esta nueva normalidad, no han impedido que la cita de la HFPA se vea empañada por la polémica generada por las acusaciones de corrupción y racismo entre sus miembros. “Los Globos de Oro ignoran a todas las películas protagonizadas por afroamericanos en la categoría de Mejor Drama. Nada nuevo en la HFPA”, escribían en las redes sociales al conocer la lista de nominados.

Pero, ¿de dónde sale todo esto? Aunque parezca mentira, en los tiempos que corren, es un problema que viene de lejos. Al parecer la entrega de premios, que funciona como antesala de los Oscar, tiende a “olvidar” ciertas producciones cinematográficas. Todas ellas con algo en común: estar bajo el mando de una persona negra.

87 miembros, ninguno de raza negra

Este año los ecos resuenan con más fuerza gracias la investigación llevada a cabo por Los Angeles Times. Según el medio los Globos de Oro los “regalan” un pequeño grupo de “personajes extravagantes” sin miembros negros en el jurado.

De las 87 personas que figuran, entre las que se encuentra la corresponsal de El País Rocío Ayuso, no hay ninguno negro. Un hecho que, según un representante del grupo es consciente y está “comprometido a abordar”, según sus declaraciones a Los Angeles Times.

La organización levantó ampollas al descubrir su lisa de nominaciones de este año, en la que no incluía a ninguno de los posibles candidatos al Oscar a mejor película liderados por negros.

Cuando se les preguntó por estas críticas, un representante dijo: “No controlamos los votos individuales de nuestros miembros”, y agregó: “Buscamos construir un entendimiento cultural a través del cine y la televisión y reconocemos cómo el poder de la narración creativa puede educar a las personas de todo el mundo para cuestiones de raza, representación y orientación “, publica el diario.

El conflicto de la edad

Sin embargo, no es solo su falta de diversidad el problema del comité. También es un conflicto la edad media de los miembros.

Según una demanda antimonopolio presentada el año pasado contra la HFPA por la periodista noruega Kjersti Flaa, un miembro de unos 90 años es sordo y legalmente ciego. A pesar de ser desestimada por un juez federal en noviembre, está pendiente una moción enmendada a la demanda.

Los Angeles Times denuncia que, quienes han interactuado con la organización describen que los miembros se quedan dormidos durante las proyecciones, se insultan entre sí durante las conferencias de prensa y con frecuencia se involucran en peleas personales. Un comportamiento por profesional que hace difícil que se produzca un cambio generacional.

Los Globos de Oro, ¿un buen negocio?

Quizás, el quid de la cuestión esté en el negocio que hay detrás de la famosa ceremonia. En 2017, según un informe del Wrap, se descubrió que el miembro bangladesí Munawar Hosain revendió sus entrada a un precio de 39.000 dólares.

Hosain no es el único caso de corrupción dentro del comité. Pensemos en la serie de Netflix Emily in Paris. Está claro que para gustos los colores, pero es evidente que es una producción sin fondo que lo único que hace es perpetuar el clásico estereotipo chica-joven-guapa-americana que se va a Europa a trabajar. Envuelta en un sinfín de vestidos caros, cruasanes y boinas rojas que distan mucho de la realidad de los jóvenes trabajadores de hoy.

Pues bien, esta miniserie que tan criticada fue ha sido nominada a dos categorías de los Globos de Oro: Mejor Serie de Comedia y a Lily Collins, su protagonista, como Mejor Actriz.


Teniendo en cuenta el historial, parece que suena algo raro en todo esto. Quizá pueda influir el hecho de que, en 2019, más de 30 miembros de la asociación viajaron a Francia para ver el set de rodaje. No solo eso, además se alojaron en habitaciones de 1.400 euros la noche y disfrutaron de exclusivas comidas.

La sorpresa –y la indignación– fue tal que hasta una de las guionistas de la serie, Deborah Copaken, manifestó su sorpresa en una columna en The Guardian.

Copaken criticó organismo por no haber incluido a Podría destruirte entre los nominados que, según ella, “debería ganar todos los premios” y sí a su propia serie.

Por si esto no fuera suficiente, Los Angeles Timesha descubierto que la HFPA realiza, de manera regular, pagos importantes a sus propios miembros a pesar de ser una organización sin ánimo de lucro.