Minioficinas. Una pantalla de veinticinco pulgadas, un escáner, una impresora, un ratón inalámbrico y conexión wifi, además de café gratis. La idea de convertir este símbolo de la cultura británica en una especie de despacho temporal es de la compañía estadounidense Bar Works. Tal y como ha explicado su CEO Jonathan Black en unas declaraciones a la agencia Reuters, “se trataría de una alternativa a Starbucks, pero con absoluta privacidad”.

El uso de estas cabinas adaptadas sería similar al de los servicios de bicicleta con los que cuentan ya la mayoría de las ciudades. Sería necesario hacerse socio, lo que supondría un desembolso de aproximadamente veinte libras mensuales.

Bar Works ha alquilado ya quince cabinas en Londres y Edimburgo, y esperan tener a punto la primera de ellas en un par de meses. La compañía prevé alcanzar los 10.000 socios a finales de este año.

Además de esta novedosa iniciativa, la empresa pretende abrir cuatro o cinco locales de coworking en Reino Unido el próximo año, gracias a una ronda de financiación en la que han logrado reunir 1,5 millones de dólares.