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El ocaso financiero del príncipe Andrés: qué patrimonio conserva y qué ha perdido tras el escándalo Epstein

Sin asignación real, sin ducado y bajo investigación, el hijo de Isabel II afronta su momento más delicado también en el plano patrimonial.

El príncipe Andrés, en una de sus últimas apariciones públicas antes de la retirada definitiva de sus funciones institucionales. Foto: Getty

La caída del príncipe Andrés no es solo institucional. Es también económica.

A sus 66 años, el segundo hijo de Isabel II afronta el momento más delicado de su vida pública tras la retirada de títulos, la pérdida de asignaciones oficiales, la expulsión de Royal Lodge y, ahora, su arresto en el marco de la investigación relacionada con Jeffrey Epstein. Más allá del impacto reputacional, la pregunta clave es financiera: ¿de qué vive hoy Andrew Mountbatten Windsor y qué activos conserva realmente?

A diferencia de su hermano, el rey Carlos III —que controla el rentable Ducado de Cornualles—, Andrés nunca tuvo un patrimonio hereditario propio que le generara ingresos recurrentes.

Durante décadas dependió de:

  • Una asignación pública anual que alcanzó £249.000 (retirada en 2011).
  • Una asignación privada de aproximadamente £1 millón anual (eliminada en 2024 por el rey Carlos).
  • Apoyo financiero directo de la reina Isabel II para gastos personales, seguridad y abogados.

Hoy, su único ingreso fijo conocido es una pensión de la Royal Navy de aproximadamente £20.000 anuales. Sin estipendio real y sin funciones oficiales, su flujo estable de ingresos es prácticamente inexistente.

Desde 2003, Andrés residía en Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones en Windsor Great Park bajo un contrato de arrendamiento de 75 años con el Crown Estate. Para la cual pagó: £1 millón inicial por el lease y al menos £7,5 millones en renovaciones obligatorias. El contrato establecía un alquiler simbólico (“un grano de pimienta” al año), pero exigía asumir íntegramente el mantenimiento.

En octubre de 2025, Buckingham Palace confirmó la rescisión formal del acuerdo y su traslado a otra residencia privada. Si renuncia voluntariamente, el Crown Estate estaría obligado a abonarle aproximadamente £185.865 anuales hasta 2028 como compensación contractual. Es uno de los pocos flujos futuros asegurados que conserva.

En 2014 adquirió el Chalet Helora en Verbier (Cantón del Valais, Suiza) por aproximadamente CHF 22 millones (unos 25 millones de dólares), abonando solo el 25% inicial. Al incumplir el pago de £5 millones pendientes, fue demandado. La deuda creció hasta £6,6 millones con intereses. En 2022 vendió la propiedad por alrededor de £19 millones. La mayor parte del dinero se destinó a: saldar la deuda judicial, cubrir gastos legales y Financiar el acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre (estimado en torno a 10 millones de dólares).

El resultado: liquidez mínima residual.

Su mayor golpe financiero conocido fue la venta en 2007 de Sunninghill Park, la residencia que Isabel II le regaló en su boda. La vendió por £15 millones, unos £3 millones por encima del precio de salida, a un fondo vinculado a intereses kazajos.

Esa operación generó el mayor ingreso directo de su vida y, según analistas, financió durante años su elevado nivel de gasto. Sin embargo, ese capital no se tradujo en una cartera patrimonial sostenible.

El coste del escándalo Epstein

El impacto económico del caso Epstein ha sido triple:

  1. Pérdida total de ingresos institucionales.
  2. Costes legales millonarios.
  3. Daño estructural a su capacidad de generar ingresos privados.

En 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre por una cifra estimada en torno a 10 millones de dólares. Parte habría sido cubierta con apoyo de la reina. Giuffre es una de las principales denunciantes en el caso Jeffrey Epstein y acusó al príncipe Andrés de agresión sexual cuando ella era menor de edad, acusaciones que él ha negado reiteradamente. El acuerdo civil al que llegaron no implicó admisión de culpabilidad, pero supuso el cierre del procedimiento judicial en Nueva York y marcó el punto de ruptura definitivo entre Andrés y la vida pública institucional.

Ahora, con su reciente arresto bajo sospecha de “misconduct in public office”, el riesgo financiero aumenta. Si la investigación avanza hacia un proceso penal formal, los costes legales podrían volver a dispararse. Es, en términos prácticos, imposible estimar su patrimonio neto.

No posee: ducado propio, participaciones empresariales conocidas ni ingresos comerciales públicos relevantes. No ha construido una estructura de inversión independiente como otros miembros de la realeza europea.

Su situación financiera podría describirse como:

  • Activos inmobiliarios: actualmente ninguno en propiedad directa relevante.
  • Liquidez: desconocida.
  • Ingresos fijos: £20.000 anuales.
  • Posibles compensaciones contractuales: ~£185.865 anuales hasta 2028 si abandona Royal Lodge.
  • Dependencia histórica: apoyo familiar, hoy prácticamente extinguido.

De príncipe activo a pasivo financiero

Andrew pasó de ser representante comercial internacional del Reino Unido a convertirse en uno de los mayores riesgos reputacionales para la monarquía moderna. Hoy no solo enfrenta un aislamiento institucional casi total, sino también una realidad económica mucho más precaria de lo que su título sugería durante décadas.

Sin ingresos estructurales, sin apoyo oficial y con una investigación penal en curso, su situación patrimonial refleja algo inédito en la historia reciente británica: la caída financiera de un príncipe sin red.

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