En la costa atlántica portuguesa, a unos 35 km de Lisboa, se encuentra Immerso Hotel, una propuesta que redefine el concepto de estancia de lujo en el contexto de la naturaleza salvaje de Ericeira. Más que un simple alojamiento, Immerso se presenta como un “destination hotel” –un lugar pensado para ser la razón, no solo el complemento, de un viaje– donde el objetivo es sumergirse en la tranquilidad, el paisaje y la gastronomía… no en el reloj.
A primera vista, Immerso sorprende por su integración en el valle verde que domina la costa. La arquitectura y el interiorismo buscan evocar el entorno natural, con líneas orgánicas, materiales locales y grandes ventanales que enmarcan el Atlántico. El hotel fue concebido como una extensión de la naturaleza del lugar, un sitio para respirar, detenerse y recuperar el ritmo de la vida lejos de los bullicios urbanos.
Este enfoque slow se siente desde el momento de llegada: el acceso discurre por colinas verdes, y la sensación general es de aislamiento elegante; aunque la costa y los puntos de interés de Ericeira están a pocos minutos en coche o en el servicio de traslado que ofrece el hotel.
Habitaciones: refugio con vistas

Las 37 habitaciones y suites del hotel destacan por su luminosidad, uso de materiales naturales y vistas –al jardín o al mar en las opciones superiores– que invitan a quedarse en silencio o a contemplar la puesta de sol desde la terraza privada. Aunque la estética es minimalista, cada espacio está equipado con comodidades de alta gama, desde camas amplias y confortables hasta amenities ecológicos y conexión Wi-Fi.

Los huéspedes también valoran la piscina exterior abierta todo el año, el spa con sauna y hammam, el gimnasio y las zonas comunes diseñadas para permanecer allí leyendo, conversando o simplemente escuchando el silencio.
Gastronomía: el restaurante que nombraste en primera persona

Parte fundamental de la estancia en Immerso es su propuesta culinaria, que trasciende el hotel y se instala como una razón más para visitarlo. El restaurante principal, EMME, comandado por el chef portugués de renombre Alexandre Silva, propone una cocina que honra la tradición regional de Ericeira y el entorno atlántico con un giro contemporáneo. (Immerso Hotel Ericeira) Aquí, platos como los que compartiste en tu menú de degustación –combos de tierra y mar, elaboraciones delicadas de pescados como bacalao o atún, y postres típicos reinterpretados– se convierten en una experiencia más sensorial que gustativa.

La carta de Emme respeta la estacionalidad y el producto local, algo que se percibe plato a plato: la influencia del océano, las hierbas mediterráneas y los productos agrícolas cercanos están presentes sin imposturas. El restaurante tiene una atmósfera relajada y divertida, ideal tanto para cenas más ceremoniosas como para momentos tranquilos acompañados de un vino portugués o una cerveza artesanal local.
Complementariamente, Emme On Fire, la propuesta de cocina al fuego y parrilla al aire libre, ofrece un equilibrio con sabores más robustos y momentos al aire libre, perfectos para comidas informales o noches de verano bajo las estrellas.
Más que un hotel: una experiencia Ericeiran completa
Immerso no es solo un lugar para pasar la noche; es un campamento base para explorar una región que combina olas legendarias, senderos costeros y un patrimonio cultural interesante. Ericeira es la única Reserva Mundial de Surf en Europa, y desde Immerso se puede acceder fácilmente a playas como Ribeira d’Ilhas o Sao Lourenço.
Las actividades programadas por el hotel –desde clases de yoga hasta sesiones de música bajo el cielo atlántico– potencian esa sensación de desconexión y bienestar integral. Es precisamente esa mixtura de diseño, naturaleza y tiempo lo que distingue Immerso de otros alojamientos de cinco estrellas más tradicionales.
El lujo de “tener tiempo”
Alojarse en Immerso es renunciar al reloj sin perder ninguna de las comodidades contemporáneas: diseño, servicio impecable, bienestar y gastronomía de alto nivel. Es un destino ideal para viajeros que buscan una mezcla de serenidad, estética cuidado y exploración local –ya sea en pareja o en solitario– en un entorno que celebra lo simple sin sacrificar lo sofisticado.

