Nuestro próximo ranking de los 250 mayores innovadores de Estados Unidos se centra en quienes lograron comercializar sus innovaciones, pero estos inventores menos afortunados también cambiaron el mundo, aunque no se beneficiaron personalmente de ello.
Elijah McCoy – Lubricador automático para locomotoras

Supuesto origen de la expresión “the Real McCoy”, inventó el lubricador automático de motores, un componente clave para las locomotoras de ferrocarril, y obtuvo más de 50 patentes, que vendió por una fracción de su valor final.
Mary Anderson – Limpiaparabrisas

Se dice que desarrolló el primer sistema tras ver a los conductores de tranvías en Nueva York luchar por mantener la visibilidad. Patentó su invento en 1903, pero los limpiaparabrisas no se adoptaron de forma generalizada hasta años después de que sus derechos expiraran.
Eli Whitney – Desmotadora de algodón

Todos recuerdan su nombre desde la escuela primaria, pero los libros de texto suelen omitir que Whitney tuvo dificultades para beneficiarse de su invento. Fue fácilmente copiado y gastó una fortuna demandando a quienes infringían su patente.
Philo Farnsworth – Televisión

Este inventor de 22 años presentó el primer televisor funcional ante periodistas en 1928, pero una prolongada batalla de patentes con RCA, la Gran Depresión y las interrupciones provocadas por la guerra en la década de 1940 hicieron fracasar su negocio.
John Pemberton – Coca Cola

El farmacéutico Pemberton desarrolló en 1886 lo que más tarde sería Coca-Cola como un “tónico cerebral”, pero vendió los derechos por una pequeña suma apenas tres años después.
