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Bad Bunny y la alta relojería: así es la colección de relojes que ha construido el artista más influyente del momento

Del Rolex Sea-Dweller al nuevo Royal Oak de Audemars Piguet con malaquita: las piezas de alta relojería que acompañan al artista puertorriqueño en su etapa más influyente.

Bad Bunny, el primer artista latino en ganar el Grammy a Álbum del Año, posa con uno de los relojes de alta gama que forman parte de su ya icónica colección personal.

Bad Bunny no solo domina las listas de éxitos, los escenarios globales y los grandes eventos deportivos. También se ha consolidado, casi sin proponérselo, como una de las figuras más influyentes del panorama relojero contemporáneo. El artista puertorriqueño, primer latino en ganar el Grammy a Álbum del Año y protagonista absoluto del Half Time Show de la Super Bowl 2026, ha construido con los años una colección de relojes que refleja con precisión su personalidad: audaz, poco convencional y profundamente conectada con la alta artesanía.

Lejos de limitarse a piezas evidentes o puramente ostentosas, Bad Bunny ha ido reuniendo relojes que combinan historia, rareza, innovación y un marcado sentido estético. En su muñeca conviven iconos indiscutibles de la relojería suiza con referencias vintage, modelos poco comunes y elecciones que rompen códigos de género y estilo. Una colección que, más que un escaparate de lujo, funciona como una extensión coherente de su discurso creativo.

El nuevo hito: Audemars Piguet Royal Oak con malaquita

La última incorporación —y probablemente la más comentada hasta la fecha— llegó durante su actuación en el medio tiempo de la Super Bowl LX. En uno de los escenarios más vistos del planeta, Bad Bunny lució un Audemars Piguet Royal Oak Automático de oro amarillo con esfera de malaquita, una de las grandes novedades de la manufactura de Le Brassus para 2026.

Royal Oak de Audemars Piguet con malaquita.

Se trata de uno de los relojes más codiciados del año: 41 mm de diámetro, 10,5 mm de grosor, índices y agujas en oro amarillo con material luminiscente y el Calibre 4309 en su interior, con 70 horas de reserva de marcha. La esfera de malaquita —una piedra natural de carbonato de cobre— convierte cada pieza en un ejemplar único, ya que las bandas verdes se forman de manera irrepetible durante el proceso de cristalización. Su precio: 74.600 euros.

Con esta elección, Bad Bunny no solo reafirma su estrecha relación con Audemars Piguet, sino que se sitúa en la vanguardia de una tendencia creciente en la alta relojería: el uso de piedras naturales como protagonistas estéticos. Rolex, Piaget o Zenith ya han explorado este camino, pero llevarlo a la Super Bowl eleva el mensaje a otra escala.

Rolex: funcionalidad extrema y rarezas setenteras

Dentro de su colección destacan varias referencias de Rolex, marca clave en su imaginario relojero. Entre ellas, el Rolex Sea-Dweller, concebido originalmente en 1967 para el buceo de saturación y hermético hasta los 1.220 metros, una pieza que conecta con la idea de resistencia, técnica y propósito.

Rolex Sea Dweller

Más singular aún es el Rolex Day-Date 18038 “Wood”, un modelo extremadamente raro de finales de los años 70, que Bad Bunny llevó a los premios GLAAD. Lejos del Day-Date convencional, esta referencia introduce materiales poco habituales y refuerza su interés por relojes que se salen del canon clásico.

Rolex Day-Date 18038 “Wood”

Audemars Piguet vintage y relojería sin etiquetas

La relación de Bad Bunny con Audemars Piguet no empezó con el Royal Oak de malaquita. En los Grammy 2023 sorprendió al lucir un Audemars Piguet Vintage “Ladies Watch” de los años 90, con esfera hexagonal curvada, bisel engastado con diamantes y rubíes, pulsera trenzada y movimiento original de la casa.

Audemars Piguet Vintage “Ladies Watch”

Esta elección, deliberadamente alejada de los códigos masculinos tradicionales, reforzó su discurso estético: el lujo no entiende de etiquetas, sino de carácter.

Patek Philippe y la elegancia contenida

En el terreno más clásico, Bad Bunny también posee un Patek Philippe Classique vintage en caja de 28 mm, con bisel engastado con diamantes y zafiros, esfera color champán y brazalete integrado de inspiración setentera. Una pieza discreta en tamaño, pero enorme en significado dentro del universo relojero.

Patek Philippe Classique

Cartier: iconos históricos y piezas poco comunes

Cartier ocupa un lugar especial en su colección. Desde el Cartier Santos en oro amarillo de 18 quilates, visto en una rueda de prensa de la WWE, hasta el Cartier Ballon Bleu, que llevó en los Billboard Music Awards 2020, el cantante demuestra afinidad por los grandes iconos de la maison francesa.

Cartier Santos 18K Yellow Gold

Mención aparte merece el Cartier Tonneau Dual Time XL en oro blanco, una pieza de 46 mm con doble zona horaria de cuarzo, considerada el segundo modelo de reloj más antiguo jamás fabricado por Cartier. Bad Bunny lo lució en un Gran Premio de Fórmula 1 durante una visita al garaje de Red Bull, subrayando su gusto por relojes con historia y carácter.

Cartier Ballon Bleu
Cartier Tonneau Dual Time XL en White Gold

Una colección que evoluciona con su carrera

La colección de relojes de Bad Bunny no es estática. Evoluciona al mismo ritmo que su carrera, sus logros y su influencia cultural. Del lanzamiento de DAZN a la Super Bowl, de los Grammy a la WWE, cada aparición pública refuerza la idea de que el reloj no es un complemento accesorio, sino una pieza narrativa más.

Hoy, con el Royal Oak de malaquita como nuevo estandarte, Bad Bunny confirma que su impacto va mucho más allá de la música. En la intersección entre lujo, cultura pop y alta relojería, su muñeca se ha convertido en un escaparate global donde tradición e innovación conviven sin complejos.

Y, visto el patrón, lo único seguro es que la colección seguirá creciendo… y sorprendiendo.

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