Solo falta la firma de un juez de Los Ángeles para que la pareja formada por Adele y Simono Konceki esté oficialmente divorciada. Ambos han llegado a un acuerdo, del que no han trascendido detalles, dos años después de que se produjera su separación.

Tal y como publica el medio estadounidense Us Weekly, el proceso ha tenido lugar sin abogados ya que la cantante se habría representado a sí misma. Adele ha recurrido a mediadores para lo relativo a la custodia de su hijo Angelo y su régimen de visitas, además de determinar a quién van a parar algunas de las propiedades del matrimonio.

La pareja anunció su separación de forma oficial en abril de 2019 con una nota en la que declaraban que ambos estaban “comprometidos en criar juntos con amor a su hijo Angelo”. Siempre celosos de su intimidad, no se supo más al respecto. Según el mismo medioen marzo de 2020, Adele y Konceki firmaron un acuerdo de confidencialidad para que no se filtraran los detalles del proceso.

De su relación tampoco se sabe gran cosa: se conocieron en 2011 y fue ella misma la que, en 2012, confirmó el romance en un blog a través de una publicación que borró poco después. Ese mismo año nacía el pequeño Angelo, del que no se supo su nombre hasta un año más tarde.

La fecha de su boda se sitúa en 2016 porque ella ya se refirió a Konceki como su “marido” en los Grammy de 2017. La intérprete de éxitos como Someone Like You hizo referencia a su matrimonio en un concierto que dio en marzo de 2017 en Australia.

Un patrimonio de 170 millones de euros

La cantante, que lleva sin publicar un disco desde 2017, ha sido durante estos últimos años la artista musical británica que más dinero facturaba anualmente. Hasta 2020, que fue desbancada por Ed Sheeran. Su patrimonio se cifra en 170 millones de euros netos sin contar con sus propiedades inmobiliarias.

Por su parte, Simono Konceki trabajó como corredor de divisas y a los 24 años fue fichado por Lehman Brothers. En 2005 fundó Drop4Drop, una empresa dedicada a llevar agua a países en vías de desarrollo.