Expertos en celebrities, José Juan y Paco Casado tienen una larga carrera en vestir a las famosas que pisan las alfombras rojas más conocidas. “La profesión de estilista tiene una parte psicológica y otra estética. Para vestir a una celebridad tienes que entrar en su piel y conocer qué te está pidiendo, sólo de esta manera podemos interpretar nuestras ideas en cuanto a los looks que ofrecemos para que cada persona asista con una seguridad aplastante”, aseguran; y añaden que lo importante nunca es el vestido sino la persona que lo luce. Algo que consiguen siempre con éxito, entre otras cosas, gracias a los retos que han superado en sus años de experiencia en esta profesión.

“Los más destacados los hicimos con unos grandes almacenes de este país, cuando tuvimos que vestir a 100 personas de extras con los looks de estos almacenes. Éramos Paco, un asistente y yo. Sin información sobre las tallas y en tan sólo dos días de rodaje. ¡Fue bastante crazy!”, dice José Juan. Sin olvidar, claro, cada gala de Premios Goya, Festival de Cine de San Sebastián o Cannes, donde los nervios del mes y medio previo al evento son incontrolables.

Un trabajo que comienza cuando el actor les llama y ellos se ponen en contacto con las diferentes firmas nacionales e internacionales para comenzar la selección de vestuario, que se comprueba con el famoso en un fitting. “Hay que tener en cuenta que en estos eventos el vestido o traje se fotografía desde todos los ángulos, así que hay que ensayar poses y movimientos. Se trata de conseguir bajos de vestido, entalles y escotes adecuados y bustos perfectos en las chaquetas de los hombres para que estén lo más estilizados posible”. Una vez finalizado el evento, uno puede volver a su estado de nervios normal, volver a respirar aliviado y a deshacer los ajustes realizados para devolver la ropa lo más intacta posible.

Este trabajo, que requiere de templanza y perfección, no tiene la misma acogida en todos los países. Y España está muy lejos, en presupuestos y tarifas, del resto de países europeos, como Londres o París. Qué decir de Hollywood. “Allí son las productoras quienes se encargan de escoger a los estilistas tanto para el día de la gala como para todo lo que dure la promoción de la película. Aquí te suele contratar el propio actor y por responsabilidad y ética hacia ellos, los precios bajan considerablemente”, nos dicen ambos.

Por eso, ellos han creado Change is Good, una empresa de asesoramiento personal con la que se pretende demostrar que los cambios son positivos, tanto para celebridades como para empresas que quieran renovar su imagen o que sus campañas publicitarias sean diferentes. “En nuestro caso, la implicación y pasión que damos a cada proyecto nos hace personales y muy especiales”.