El actor Aitor Luna se ha convertido en los últimos años en uno de los rostros más reconocibles del cine y la televisión. En ese tiempo ha dado vida a muchos y muy dispares personajes, que han supuesto un verdadero reto para él y que le han llevado a hacer un viaje a su esencia para poder dar lo mejor de sí mismo en cada momento.

Ese viaje tiene muchas similitudes con el que viene realizando una marca como The Macallan desde hace más de 200 años. Un viaje cuyo camino no siempre ha sido fácil, pero sí el adecuado para lograr convertirse en todo un emblema de lujo, calidad y exclusividad. Un viaje hacia la excelencia con el que, sin duda, Aitor Luna está muy familiarizado…

Foto: ©Manuel Fiestas
Viaje a la excelencia

Y es que el actor se identifica plenamente con los valores de la casa escocesa: exclusividad, elegancia, estilo, personalidad y, sobre todo, búsqueda de lo extraordinario. No en vano, Aitor Luna se describe como una persona perfeccionista, a la que le gusta experimentar, cambiar de registros y alcanzar nuevas metas: “En cada trabajo intentas superarte, bordar el papel”.

Por fortuna para el actor su profesión va de la mano de su otra gran pasión, viajar: “Tengo la suerte de dedicarme a un trabajo en el que viajo constantemente. Estoy fuera tantos meses al año que la maleta es una extensión de mi casa”. ¿Su destino favorito? Lo tiene claro. “Si alguna vez desaparezco, me encontrarán en Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Cada vez que voy me sorprende de nuevo. Está viva, en constante cambio”, explica Aitor Luna.

Foto: ©Manuel Fiestas
Búsqueda constante

Pero para el actor viajar es algo que va mucho más allá del propio concepto físico. Es todo un paralelismo con el viaje que realiza uno de los pilares de la marca, la madera, para conseguir la fabricación artesanal de sus barricas con el mejor roble extraído de bosques europeos y americanos. La fusión perfecta de dos culturas, cuyo resultado final otorga a este whisky un sabor único e inconfundible. En el caso de Aitor, ese viaje representa la búsqueda constante de la excelencia dentro de su profesión: “Creo que cada persona tiene un viaje existencial. El mío, ahora mismo, está ligado a mi trabajo. No sé dónde acaba ese viaje. Creo que estoy a medio camino. Pienso seguir viajando mientras pueda…”.

De lo que no hay duda es de que al actor no le asustan los retos y que su viaje a la perfección no ha hecho más que comenzar: “A veces tienes que elegir el camino más difícil, el menos seguido. Ir más allá de las dificultades para alcanzar la excelencia”. Algo que demuestra, sin duda, el resultado de la Trilogía Double Cask, una gama de 12, 15 y 18 años, que ha conseguido ir más allá de lo ordinario para convertirse en algo realmente extraordinario.

©Manuel Fiestas