En la Ribera del Duero, la uva tempranillo despliega sus mejores virtudes cuanto más se acerca a las estrellas: en los viñedos más elevados. Allí, en las noches frescas, al amparo de la bóveda celeste, las vides encuentran sosiego, recuperándose del agobiante calor diurno y concentrado los aromas y el sabor de sus uvas.

En el corazón de este paraíso vinícola se encuentra Pago del Cielo, coronandolas llanuras más altas de la zona. Se sitúa en las cotas más altas de la D.O. Ribera del Duero, donde las viñas y el cielo estrellado establecen una mágica conexión.

Elaborado con la tradicional Tinta Fina (tempranillo), Celeste Crianza es un vino que atesora la frescura, la emoción y la intensidad de una noche estrellada. Los mejores vinos son un fiel reflejo del lugar del que proceden. Por tanto, su excelencia es consecuencia de la singularidad de su origen.

Pago del Cielo se asienta en un sitio privilegiado para la actividad vinícola, enmarcado en un paisaje de suave relieve, con páramos disectados por valles encajonados, donde los vientos de la montaña acunan los racimos y las uvas maduran beneficiándose del amplio contraste térmico entre el día y la noche. Un vino que te transporta directamente a las estrellas.