Por supuesto, es útil conocer tu propio estilo de comunicación. Hay cuatro estilos principales de comunicación: intuitivo, funcional, analítico y personal. Escoger un mal estilo en la comunicación o asumir que tu estilo preferido funcionará bien, probablemente es lo que está provocando la impaciencia de tu jefe. Aprende su estilo preferido.

Si no eres un comunicador intuitivo, te podrías sorprender ante nuevas ideas. Pero las personas intuitivas ya conocen el final de la película. Por lo que en lugar de darle vueltas a ese final, trata de persuadir a tu jefe con tu nuevo proyecto, idea, propuesta, a partir de las conclusiones.

No se trata de lo que te gustaría saber o de cómo te gustaría que te lo comunicaran. Se trata de lo que el jefe quiere saber y de cómo lo quiere que se lo comuniquen. Es el final de la película lo que les convencerá para invertir su tiempo en saber todo lo que conlleva esa propuesta o no.

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Aquí un ejemplo. Tienes que presentar a tu jefe 10 recomendaciones para aumentar la experiencia del cliente en la web de la empresa. El error, si estás tratando de poner en práctica una comunicación intuitiva, sería describir cada recomendación al detalle.

En cambio, para ir al grano bastaría con citar cada recomendación y preguntar cuál es la más fuerte y por qué.

Utilizar una comunicación no lineal con tu jefe pone fin a un comportamiento impaciente y afirma la confianza de tu jefe en ti. Además, exhibe tu competencia al ser capaz de entregar los resultados como quiere tu jefe y te permite crecer en una relación fructífera y exitosa con tu jefe.