Dedica cada día unos minutos a reflexionar
Esto puede sonar a tópico y posiblemente creas que es inútil. Pues bien, seguro que ese tiempo que dedicas a darle vueltas al coco sobre cualquier cosa que en realidad no debería preocuparte tanto, puedes dedicarlo a pensar en las cosas que te hacen feliz y en cómo conseguirlas.

Trata de hacer regularmente algo que te gusta
Da igual que no dispongas de mucho tiempo libre, porque seguro que hay algún pequeño placer o capricho que puedes darte sin necesidad de emplear mucho tiempo. Por ejemplo, comprarte ese dulce que tanto te gusta al volver del trabajo. Mientras te lo comes seguro que no se te ocurre pensar en nada malo…

No pienses a lo grande
Cuanto más a lo grande pienses, más te costará ser positivo. Está bien ponerse grandes metas, pero si tienes tendencia a agobiarte y empezar a buscarle el lado malo a todo antes de tiempo, deberías aprender a pensar más pausadamente y en metas más pequeñas. Ve poco a poco, será más complicado ver trabas.

Huye de las personas negativas
¡Pero ya! Hay personas que son realmente tóxicas en lo que a positividad se refiere. No son capaces de vivir tranquilas, son aprensivas y enseguida ven el lado malo de las cosas. Y no sólo lo ven, sino que encima te lo cuentan y, algunas, hasta te intentan convencer. Si sueles pasar tiempo al lado de alguien así, esquívalo todo lo posible.