Fundado en el 2013 por Max Ventilla, Altschool es un experimento que cuenta con algunos de los nombres más importantes de la tecnología, entre los que se encuentran el creador de Facebook Mark Zuckerberg y su mujer Priscilla Chan o el fundador de eBay Pierre Omidyar.

¿Pero cómo funciona?

AltSchool ha desarrollado un nuevo plan de educación personalizada que permite a los estudiantes trabajar a través de listas de lecciones a su propio ritmo (todo esto através de un iPad). Así, los profesores pueden centrarse en asignar más proyectos de alto rendimiento o ayudarles durante más tiempo en los conceptos que estén causando problemas. AltSchool divide a los estudiantes entre las edades de 4 y 14 años en tres grupos: inferior, primaria, primaria-superior y secundaria. No hay niveles tradicionales de grado y las aulas son tratados como “minilaboratorios”, en lugar de las clases designadas para determinados niveles de grado.

Si eso suena ambicioso, aún queda más. El plan de AltSchool funciona a través de un software común en los dispositivos de cada estudiante. Una tendencia que podría ayudar es que el sistema de AltSchool gasta alrededor de 75% de los dólares por clase gracias a su software, lo que permite gastar menos dinero en la administración. Con esto Ventilla quiere hacer que el colegio vaya a las casas de los estudiantes que vivan lejos de la “administración central”.

Pero esto también puede significar futura controversia, ya que a largo plazo no serían necesarios los profesores, bastaría con un sistema de atención vía iPad. La aplicación de asistencia es una de las muchas herramientas tecnológicas desarrolladas por el equipo, que incluye a los ex empleados de Apple, Uber, Zynga y Google. Esos productos están en My.AltSchool, una plataforma digital que realiza un seguimiento de todo, desde asistencia y calificaciones de los estudiantes a las alergias alimentarias y planes de aprendizaje personalizado. Por esto, Ventilla admite su software podría reducir la plantilla, pero dice que los profesores deberían beneficiarse de alcance más amplio más allá de sus cuatro paredes.

Pero AltSchool de también tiene fines lucrativos y los inversionistas querrán ver un negocio exitoso y que llegue el día en que se les devuelva sus millones. Para que eso suceda, AltSchool tiene que crecer mucho más y vender sus licencias de software a la mayor parte de las escuelas. Ya ha recaudado 100 millones de dólares. Pero esto es comprensible si se tiene en cuenta que la matrícula al año puede llegar costar más de 20.000 dólares. AltSchool podría resultar un desafío para toda la vida.