Según Sukanya Samy, escritor del Foro Económico Mundial, los Gobiernos, universidades y escuelas están más que concienciados con este modelo del que no sacan en muchas ocasiones beneficio alguno. Lo importante parece ser que la educación llegue a todo el mundo en cualquier parte del mundo.

Si existe un continente donde esta educación 2.0 ha evolucionado gradualmente de un tiempo a esta parte, ése es Asia. Vietnam, India y Malasia son un gran mercado de educación para quienes desean estudiar desde su casa. Las razones por las cuales se ha extendido son obvias: la masificación de internet que actualmente llega al 40% de la población, la mejora de las tecnologías como la nube o las redes sociales, la gratuidad de estos estudios y las facilidades que las instituciones dan a quienes se interesan por este formato formativo novedoso del siglo XXI.

¿Ventajas de este modelo? Muchas, algunas como el respeto por el medio ambiente, el precio por el cual podrás tener a Harvard en tu currículo sin dejarte un riñón o el menor trabajo del profesorado que le permite volcarse en más alumnos.

Sin embargo su principal reto a superar es ese 60% de la población que no tiene acceso a internet, principalmente por las infraestructuras que los rodean. El Informe Global de la Tecnología de la Información es claro: la inversión por parte de las economías en desarrollo es la clave que deben fijarse en las instalaciones y los equipos necesarios para que todos accedan a esta educación online. ¿Llegará esta formación a las grandes masas algún día? Seguro que sí, por ahora hemos de esperar.