Ten pensamientos positivos: cuanto más positivo seas, más feliz serás. Incluso cuando las cosas no vayan como deseas, el optimismo te salvará.

Repiénsate tus fracasos, tómate tus fallos como herramientas de aprendizaje.

Continúa aprendiendo a diario. Muchas personas creen que al acabar sus estudios ya no han de aprender nada nuevo, este es un craso error que te repercutirá en muchos sentidos.

Sé paciente: hazlo bien y no esperes resultados instantáneos. Eso sí, no lo confundas con “las cosas buenas llegan para quienes saben esperar”, ya que el éxito es para quien trabaja duro.

Motívate de forma intrínseca: si quieres un buen karma has de ser resistente. En lugar de buscar recompensas por lo que haces, tómate tus acciones como una recompensa.

Ponte a prueba ti mismo, lo que hará que saques lo mejor de ti y veas tus limitaciones. Esto te hará actuar como una persona completa y satisfecha.

Sé generoso, sin mirar al resto. Has de aceptar que tienes que comportarte como la mejor persona que conozcas para que la actitud del resto no te afecte personalmente. Haz por los demás sin esperar que hagan por ti lo mismo.

Reparte amor: es el mejor arma para buscar el buen karma, ya que una sonrisa y una frase elegante serán bien entendidas por todos. Las pequeñas buenas acciones de tu día a día marcarán tu karma futuro.