Olvídate de las pantallas antes de dormir
El cerebro descansa mejor cuando no recibe estímulos luminosos poco antes de cerrar los ojos y disponerse a dormir. Deja el móvil y lee un poco, que también ayuda a coger el sueño.

Desayuna ligero (pero bien)
No se trata de que te marches de casa sin desayunar (que nos conocemos), pero un vaso de agua y un plátano de buena mañana pueden darte más energía de la que piensas. Ya tomarás café en la oficina.

Visualiza el día por metas
Si te pones pequeños objetivos para el día, te será más sencillo mantener la motivación. Conseguir cosas poco a poco te ayudará a pensar más positivamente y a tener la sensación de ir encaminado a acabar más temprano el trabajo pendiente.

Ponte música
Cuando te levantes, enciende la radio y vete a la ducha con alegría. La música te ayuda a activarte y a empezar el día con energía. Una vez estés en el trabajo, seguro que si escuchas música no se te cae la cabeza encima del teclado.

Cambia de aires
Aunque sea, levántate y ve al baño de la oficina a refrescarte la cara. Levantarte un poquito de tu sitio y andar te ayudará a reactivar el cuerpo y combatir la fatiga y el agotamiento acumulado.

Siéntate lo menos posible
Si trabajas sentado, trata de no sentarte en el Metro. Además de correr el riesgo de quedarte dormido y quedarte dando vueltas en la línea circular, corres el de caer en una sensación de fatiga de la que te será difícil librarte.