Queda con los amigos
No hay nada como ver a los amigos un rato y desahogarse. Aunque no necesariamente tienes por qué desahogarte, posiblemente charlas de cualquier otra cosa que no es tu trabajo y eso sí que sería lo ideal. Ellos te ayudarán a desconectar.

Lee
Clavar la vista en las páginas de un libro que te enganche y te atrape es una de las mejores formas de abstraerse del mundo. Sentarse a ver la televisión también podría ayudarte a desconectar, si no fuera porque puedes toparte con el telediario.

Escribe
Si no tienes el arte suficiente como para escribir algo medianamente literario, un simple diario te puede venir de perlas. Es una buena forma de expresar aquellas cosas que, por lo que sea, no vas a decir de forma oral. Suelta todo lo que lleves dentro.

Haz ejercicio
Salir simplemente a correr un rato por el parque más cercano te puede ayudar a desestresar más de lo que crees. Ponte música y echa a andar, siente que el mundo es sólo tuyo y piensa en tus cosas, o en nada, que sería lo ideal, y desconecta.

Desconecta (literalmente)
Ya has salido del trabajo, ¿qué haces con el correo del ídem abierto en el móvil? Ciérralo y despéjate. Puede llegar un mail inoportuno que te amargue, por ejemplo, ese afterwork que has programado con tus amigos. Deja el trabajo en la oficina.

Date algún capricho
No es necesario convertirse en una especie de ‘Pretty woman’ de centro comercial para despejarte, un simple pastel que te guste a la salida del trabajo puede recordarte disfrutar un poquito más de los pequeños placeres de la vida que creías olvidados.