1. La vida no tiene filtros de Instagram. Es bonita o fea. Pero no tiene filtros con la que poder adornarla. Y eso forma parte de su encanto.

2. Se puede ir en metro sin Whatsapp, hay gente a tu alrededor que también tiene boca para charlar.

3. Tus amigos no son un grupo… Ni tu amiga María es de color morado como su nombre en Whatsapp, ni Carlos es azul, ni Alex es amarillo. Son personitas de carne y hueso que hablan, se mueven y te quieren más allá de la pantalla.

4. Y hablando de amigos… oye, fíjate que se puede mantener una conversación con ellos sin mirar el móvil. Y lo que es mejor, es que es mucho más interesante si no lo haces. Por favor, suelta el teléfono cuando estés con las personas a las que quieres. La vida real está ahí, no tras una contraseña.

5. Puedes pasarlo bien con la persona o las personas a las que quieres sin hacer una foto de cada momento y compartiéndola en Facebook. La vida se disfruta más sin impostar, sin intentar aparentar de cara la galería. Con esto no quiere decir que no podamos hacernos fotos, simplemente que es algo complementario.

6. ¡Eh! Que los libros no son un adorno de tu estantería. Por favor, retoma la lectura antes de dormir (por ejemplo). Y no, no me refiero a leer lo que ha hecho Mari Carmen esta tarde en Facebook o cotillear Twitter.

7. Si paseas mirando lo que tienes alrededor te darás cuenta de que hay muchísimas cosas que hasta ahora no habías visto. Cuando caminamos metidos dentro de nuestro móvil estamos perdiéndonos tantas cosas… Levanta la vista al frente.