1. No te organizas adecuadamente

Piensas que sí, pero…no. Prueba sencillos trucos como dejar la mayor parte del trabajo organizado y listo simplemente para sacar adelante antes de irte de la oficina. Cuando llegues al día siguiente sólo tendrás que ponerte manos a la obra y sólo te llevará 10 o 15 minutos del día anterior. Aprende a organizar tu día de la forma más efectiva.

2. Tener agenda te parece algo “vintage”

Vale, no hace falta que sea la típica agenda de papel. Pero, ¿has pensado en hacer un planning en tu tablet, ordenador y smartphone? La tecnología nos ha facilitado muchísimo la vida, así que sácale todo el partido posible. Verás cómo puede serte de gran ayuda.

3. Te ahogas en un vaso de agua

¿Cómo vas a ser productivo si te agobias enseguida? Debes aprender a controlar ese manojo de nervios que tienes en tu interior. Respira hondo y relájate. Notarás como aprendiendo poco a poco a dominar el estrés que te invade, eres capaz de pensar con más lógica y tranquilidad, y con ello, ser más productivo.

4. No tienes suficiente confianza en ti mismo

Debes visualizar el éxito, ver tus metas más cercanas, creer que puedes lograr todo lo que te propongas. Si piensas que todo va a salir mal… es imposible que el trabajo lo hagas con eficiencia y productividad. Un trabajador infeliz y desconfiado es un trabajador improductivo.

5. Facebook y Whatsapp te tienen despistado…

Que sí, que las redes sociales y la mensajería instantánea están muy bien. ¿Pero tienes que usarlas en horas de trabajo? Hazlo sólo en ratos libres para evitar que se te pase el tiempo volando y que con él se esfume tu productividad.