Cuando planeas un viaje tenemos en cuenta diversos factores: estancia, transporte, seguros de salud, suvenires, trámites de visados y dietas –entre otros muchos puntos- a las que haremos frente al cruzar la frontera. El precio, en demasiadas ocasiones, asciende más de lo que quisiéramos. ¿Hay alguna forma de ahorrar en pequeños detalles cuando decidimos salir de nuestra patria? Afortunadamente sí.

Antes de salir, estate pendiente de la tasa de cambio, es una variable que cambia según el día. Infórmate de si te merece la pena cambiar en el lugar de destino o en tu propia ciudad, podrás ahorrarte más de unos euros. Además, habla con tu banco y conoce cuáles son tus comisiones bancarias en el extranjero… estas pueden ser devastadoras para tu cuenta corriente o casi insignificantes.

Fuera evita los cajeros automáticos, tienen un costo extra bastante importante. Lo más recomendado es hacer tus compras mediante tu tarjeta de débito y así ahorrarte sustos innecesarios. Como innecesario sería no planificar y presupuestar con diferentes aerolíneas o de forma autónoma en la red las opciones de vuelo y estancia. Recuerda: no te quedes con lo primero que observes, busca y rebusca, existen chollos diarios.

Si vas con un grupo de amigos, la mejor opción si quieres ahorrarte un buen puñado de euros es escoger un hostal. Podréis llenar la habitación, hacerla algo propio y con una rebaja gigante si te hospedas en un hotel al uso.

Por último, intenta viajar en una temporada que no sea alta –planificación una vez más-, saber dónde comprar los suvenires –evitando el casco histórico de la ciudad-, lleva contigo tarjeta de estudiante o tercera edad si así corresponde y utiliza el transporte público o mejor, alquila una bicicleta y conoce de primera mano los rincones más escondidos de tu destino.