El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

Atento a esto: escuchar a los demás es un “súper-poder” que no todo el mundo tiene. Sí, como lo lees. Parece que todo el mundo sabe escuchar a la persona o personas que tiene al lado. Pero como todos sabemos, oír no es lo mismo que escuchar. Y ojo, porque las personas que saben hacerlo tienen muchísimo ganado… ¿Por qué?

El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

No dejan de aprender
Escuchar a los demás es un continuo aprendizaje. Las personas que sólo se dedican a hablar y hablar sin mostrarse receptivos al resto están poniendo unas barreras invisibles a su vida. Ser un “buen receptor” puede brindarte conocimientos increíbles.

El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

Son mucho más cultas
Aquellos que hacen oídos sordos al resto se mantienen estáticos en sus conocimientos. Viven encerrados en un mundo interior que no les aporta más que su propio y vacío ego. Si abres la mente y los oídos a todo lo que las personas tienen que aportarte, verás cómo aumentan tu inteligencia y cultura.

El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

Ejercitan la empatía
Nada mejor que saber escuchar para ser una persona empática. Aprendes con el tiempo a ponerte en la piel de los demás, a saber qué sienten, qué quieren, qué buscan… y con ello abres una puerta a un mundo completamente distinto.

El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

Suelen caer mejor
Todos queremos personas a nuestro alrededor con las que se pueda mantener una conversación, que sepan escuchar, que se muestren cercanos… y si encuentras alguien que sabe escucharte y dialogar, ¿cómo vas a apartarla de tu lado?

El increíble “súper-poder” de escuchar a los demás

Tienen más contactos y gente a su alrededor
Precisamente por lo dicho en el punto anterior, son personas con más facilidad para hacer (y mantener) contactos. Las personas habladoras que se muestran arrolladoras y que apenas dan tiempo de reacción al resto, pueden resultar atrayentes al principio… pero finalmente siempre nos quedaremos con alguien que deja el “yo” de lado para escuchar.

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