1. Hazlo siempre con un “gracias” detrás…
No hay que olvidar la educación aunque lo que nos hayan pedido o propuesto no nos apetezca nada o nos parezca una locura. Siempre será más agradable para ambas partes que te muestres agradecido e incluso (si la situación lo requiere) halagado por la oportunidad brindada.

2. … incluso con una disculpa
Si crees que al dar la negativa por respuesta estás causando un perjuicio (aunque sea pequeño) discúlpate por hacerlo. Dile a la persona en cuestión que lo sientes y que intentarás echarle una mano más adelante.

3. Explica los motivos si puedes y lo crees necesario
Siempre es mejor explicar el porqué de nuestra negativa, pero no estamos obligados a ello. Si crees que debes hacerlo, es mejor que lo expliques con sinceridad. La otra parte quedará satisfecha con la explicación si es real y convincente, y ten por seguro que es menos probable que se moleste que si te niegas sin decir por qué.

4. Ofrece alternativas
Vale, tú dices que no… pero, ¿no conoces a nadie que pueda suplir aquello que te han pedido a ti? Ofrece posibilidades y alternativas a la persona que te ha hecho la propuesta o petición. Puede que así salves tu ausencia y ¡todos contentos!

5. No descartes ayudar a esa persona o hacer lo que te ha pedido más adelante
Es decir, di “ahora mismo, no”. La otra persona no tiene que pensar que no puede volver a contar contigo nunca más, así que explícale que te sentirás encantado de hacerle otro favor en otro momento si así lo requiere.