Lo primero que nos recomienda es que antes de sumergirnos en nuestra tarea hagamos un especial esfuerzo en desconectar del mundo, ¿cómo? Dándole al Off. Apaga todos los dispositivos posibles que puedan emitir un “bip”.

Acepta lo que no puedes cambiar, pero motívate de igual modo.

Así, entenderás que la tarea que tienes por delante es obligatoria, pero piensa que la elaboras para alguien que aprecias o que tu trabajo puede ayudar al resto. Intenta darle un enfoque que te enganche al folio.

Imagina el éxito venidero y lo cerca que está.

Visualízate consiguiendo esa matrícula o medalla que puede darte tu tarea, piensa que “la mente sigue a la imaginación y lo físico sigue a la mente”.

Repite una afirmación positiva en alto varias veces.

Aunque parezca algo inservible, cuando interiorizamos una frase positiva, normalmente existe una reacción física que nos dota de adrenalina para trabajar.

Dale un “contragolpe” a tus pensamientos que te distraigan.

Cuando creas que tienes que revisar algo, o te apetece cambiar de tarea, incúlcate: ¡no tendrás otro momento para hacer esto, puede que pierdas esta oportunidad! Y rápidamente tu cerebro volverá al trabajo para terminarlo lo antes posible.