Lucas comenzó su carrera allá por el año 1971 con “THX 1138”, su primer filme que consiguió sacar adelante gracias a la ayuda de Coppola. Warner Bros vivió el fracaso de taquilla que la película supondría para el cineasta, pero también vieron el poder y la imaginación del mismo tras las cámaras.

Sin rendirse, trabajó duro para una segunda oportunidad, “American Grafitti”, con la que sí que llegaría a recaudar un dinero que haría realidad su sueño posterior: “Star Wars”. Lucas sabía que la inversión era la máxima para las personas que sueñan a lo grande. Así, apostó casi todo lo que tenía en esta épica saga en la que, si no salía adelante, él tampoco lo haría.

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Su éxito en la historia del cine ya lo conocemos todos. Sin embargo, esa inversión de la que salió bien parado fue la que le permitió emprender en lo que creía que era su siguiente meta laboral: los efectos especiales de la empresa Light & Magic. Cobrando 25 millones de dólares por servicio a películas, fue el artífice de los efectos de “Tornado” o “Jurassic Park”, lo que le hizo aumentar los ceros de su cuenta corriente de forma notable. Y de nuevo estaba dispuesto a perderlo todo en un proyecto cuando se lanzó a crear el sistema de audio para salas de cine THX (adivina en referencia a qué película) y que fue el escalón definitivo para orquestar su industria definitiva: Lucas Arts Entertainment: ahora se atrevía con los videojuegos.

Así, en los 90 volvió seguro y con recursos suficientes para continuar lo que él creía que merecía tal presupuesto: la última trilogía de su obra maestra, Star Wars.