Los resultados que conseguimos en nuestro trabajo, no son sólo cosa de nosotros mismos. También hay muchos factores externos que afectan a nuestra productividad, como la luz del entorno o los colores que nos rodean.

La luz debe ser natural, clara y directa. Debemos intentar trabajar cerca de una ventana, que nos aporta energía y vitalidad a la hora de trabajar. Nos permite disminuir el cansancio que, por ejemplo, aumenta una lámpara con luz artificial.

Tener un flexo que nos dé luz directamente puede afectar a nuestra vista, nuestra productividad e incluso nuestro estado de ánimo.

También los colores que nos rodean afectan muchísimo a nuestra forma de desenvolvernos en nuestro empleo. Los tonos en los que está pintado el lugar de trabajo afectan muchísimo en nuestra productividad y estado de ánimo.

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