¿Cuándo debe abandonar su puesto un líder? Las razones pueden ser diversas, pero el método de despedida debe ser el mismo.

La marcha puede provocarse a raíz de una desactualización formativa, un cambio en la línea de la empresa que le afecte a su forma de trabajar o sencillamente a un cansancio que venga acarreando desde hace tiempo. Sea cual sea la causa, el mandamás debe de entenderlo, aceptarlo y procurar que la transición y delegación de su puesto sea lo menos abrupta posible.

En el caso de los líderes que no encajan demasiado bien este momento, sufren una última etapa en su dirección en la que centralizan todas sus decisiones hacia sí mismos, con el fin de resultar indispensables a última hora, esto es un craso error. Con esta actitud lo único que se consigue es que, una vez fuera de la empresa, deje vacíos formativos mucho más profundos.

Lo ideal ante un fin de era directiva en una oficina es aceptarlo con madurez y concluirlo de una forma en la que el resto de subdelegados no noten su ausencia más tarde. Para ello, el jefe que se marcha debe de recibir al jefe que entra, formarlo, presentarlo y convivir con él ante sus empelados durante un corto periodo de tiempo. Así podría ser su “coach” profesional durante el tiempo de adaptación.

De otra manera, muchos empleados abandonan su puesto tras marcharse su líder, ya que no han sabido manejar el timón del modo correcto y no entienden una rutina de trabajo sin aquel líder que centraba sus decisiones en sí mismo.