“Hace varias décadas que se ha estado acumulando la evidencia científica que indica los beneficios de la actividad física, tanto aeróbica como de fuerza (o resistencia), en la función cognitiva, tiempo de reacción y memoria, entre otras propiedades”, asegura el doctor César Kalazich, especialista en medicina deportiva.

Un estudio, publicado en 2012 por la Universidad de los estudios de Roma “Foro Itálico”, comprobó que los deportes que requieren tomar decisiones en fracciones de segundos mejora la función cognitiva tanto en la gente joven como la de mayor edad, lo que permite reducir los problemas asociados con el envejecimiento. La velocidad de la esgrima, tanto para atacar como defender, ayudaría a mejorar las funciones cognitiva del cerebro.

Para diferenciar los deportes, los investigadores establecieron dos categorías: abiertos y cerrados.El ciclismo es considerado un deporte de habilidad cerrada debido a lo repetitivo que resulta practicarlo.

“Los deportes considerados de habilidades abiertas -donde la toma de decisiones rápidas, reacciones instantáneas, de precisión en velocidad son la premisa-, serían, por ejemplo, fútbol, baloncesto, voleibol, esgrima, tenis de mesa, hockey, etc.”.

“Los otros, de habilidades cerradas (repetición de movimientos, ritmo estable, etc.) serían carreras de fondo, ciclismo, patinaje, entre otros“, explicó el especialista en medicina deportiva.

El consenso entre los especialistas de medicina deportiva es que la actividad física ofrece beneficios a cualquier edad y recomiendan que más vale comenzar tarde que nunca.

“Se ha visto que pacientes ancianos mejoran parámetros como memoria, capacidad de reacción y capacidad cognitiva a los pocos meses (de 3 a 6 meses) después de un régimen de ejercicios guiados”, destacó Kalazich. “Lo ideal del ejercicio es comenzarlo en la niñez para que tenga influencia en la plasticidad cerebral y el aprendizaje de habilidades de coordinación y capacidad aérobica y fuerza”.