Una de ellas es “cuál es tu mayor debilidad”.Hay que pensar muy bien ésta respuesta…

Por supuesto jamás debes responder “yo no tengo debilidades”. Hacerlo no dará la imagen de que eres una persona fuerte y segura, si no de alguien engreído y prepotente. Además de mentiroso, claro, porque todos tenemos debilidades.

La mejor forma de afrontar ésta pregunta es la de coger una debilidad y transformarla en un potencial del presente enfocado al trabajo.Por ejemplo: “soy una persona demasiado perfeccionista, pero he aprendido a lidiar con el estrés que esto supone y a tomarme las cosas con filosofía.” O “a veces pierdo la noción del tiempo cuando estoy trabajando pero poco a poco estoy aprendiendo a delegar y a establecer una línea que separe mi vida laboral de mi vida personal”.

Eso sí, debes ser siempre honesto y mostrar evolución y mejoría. La clave está en mostrarse como una persona sincera, madura y con capacidad de superación.