1. Elige un buen lugar
“Se trata de buscar un restaurante que tenga una buena cava. No me refiero a lo extenso o no de su carta, sino a que cuente con el equipo y las condiciones para conservar y servir el vino”. Es decir, que los vinos se mantengan a la temperatura (alrededor de 13 grados) y humedad adecuadas, que se lleve un inventario de las botellas que tienen y sepan cuáles hay que rotar y cuáles deben salir; y que se tenga buen equipo de cristalería, es decir copas suficientes y de buen tamaño.

2. Revisa la carta. Haz una buena selección de etiquetas
“La carta no tiene que ser una enciclopedia de vinos, pero si son pocos, que sean buenos”. Puedes elegirlo de dos maneras: por región o por características del vino. Por región exige un mayor grado de conocimientos. Si es por características del vino, se elige con base en la intensidad del vino.

3. No te dejes llevar por el precio
“Cuidado con querer quedar demasiado bien con el invitado y parecer un nuevo rico eligiendo la más cara.” Una forma fácil y discreta de indicarle al camarero el vino que deseas según tu presupuesto, es señalar en la carta la zona de los precios que deseas, sin que los invitados lo noten.

4. Elige un vino según el clima y la hora
Si un vino es apropiado o no, depende mucho del lugar y del momento. Por ejemplo, si se trata de una comida en un lugar de playa será mucho mejor recibido un vino blanco, espumoso o rosado. Si es en una ciudad, de noche y el clima no es tan caluroso, un vino tinto será buena opción.

5. Elige según el menú
Además del lugar y la hora, el menú es esencial al momento de elegir un vino. Aunque hay algo de cierto en la regla de que las carnes van bien con los tintos y los pescados con los blancos, hay que matizarla. “No es tanto un tema del color del vino, sino que se trata de que el cuerpo del vino empate con el cuerpo de los platillos. Por ejemplo, un vino tinto con mucho cuerpo, alcohol, taninos y que ha tenido un proceso en el que pasó por madera, automáticamente te lleva a pensar en una carne.” Según explica, lo que uno debe buscar es que la carne tenga el mismo peso y cuerpo que el vino, es la primera regla del maridaje.

6. Elige según la acidez
“Si el plato tiene mucha acidez, busca un vino con una acidez alta también. Ese nivel de acidez se va a empatar y brillará más la comida.”

7. El año de la cosecha
“El vino blanco pierde su frutalidad con el tiempo. Y lo que queremos es un vino fresco. Lo mismo sucede con los espumosos y los rosados. No quieres que tenga notas oxidativas ni un color marrón.”“En promedio, hay que pensar en cinco años para un tinto. No pediría en un restaurante un Rioja Gran Reserva de más de 10 años. Este pasa cinco años en su crianza: 24 meses de barrica y 36 meses de botella. Ahí están los cinco años. Ya está en su punto. No tienes que buscarlo más añejo.”

8. Quién prueba el vino
Quien lleva el mando en la mesa es a quien deben darle el vino a servir; sin embargo, si en la mesa hay un gran conocedor de vinos puedes hacerle el honor que sea a él a quien se le destape el vino y sea él quien lo primero lo pruebe.

9. Precauciones al abrir la botella y antes de probar el vino
Revisa que efectivamente te lleven el vino que pediste, pues en algunos vinos, los precios de una cosecha a otra cambian considerablemente. Revisa que el corcho esté en óptimas condiciones. Si está escurrido o roto, mejor cambia la botella. Si está roto, pudiera tener polvo de corcho dentro.

10. Cambia de copa
Durante la comida, procura que cada que se abra una nueva botella o se cambie de vino, el mesero cambie tu copa.