Para saber si eres un activo importante en tu grupo, deberás de reunir estas cinco claves que toda persona imprescindible posee:

Automotivase. Transmitir esta sensación al equipo hará que el resto te vea no como alguien perfecto, pero sí seguro de lo que hace. Aprender que no somos perfectos pero que nuestro trabajo es igual de valorable que el resto es la clave de esta habilidad.

Ser agudo. La capacidad de agudeza es la misma que la de observación. Examinar y llevar a cabo los pasos del éxito ajeno es importante, pero darle un toque personal e intentar ir más allá es decisivo.

Ser flexible. Estar nutrido de una tolerancia y una capacidad de aceptación grupal te llevará a ser flexible. Esto no significa ser la presa fácil, sino ser la persona capaz de aceptar y doblegarse ante opiniones o ideas ajenas que pueden ser también ser igual de válidas que las tuyas.

Ser accesible. Así nos encontramos con los mejores jugadores que se encuentran disponibles para involucrarse en un meollo en cualquier momento. Pero ojo, la flexibilidad es como el respeto: si lo deseas, tú también debes demostrarla.

Que te apasione lo que haces. Los mayores logros se consiguen cuando alguien se preocupa realmente por su trabajo –de forma leal, no solo por una recompensa económica-. Si te muestras como un jugador apasionado, verás que todos quieren contagiarse de ti y querrán jugar en tu equipo –o tu empresa-.